La moda de los sombreros británicos

En 1571, durante su gobierno, creó una ley que establecía que las personas después de los siete años de edad debían portar un sombrero todos los domingos. Y si bien la ley al día de hoy ya no rige, hay algunos eventos que aún tienen un código de vestir usando un sombrero oficial.



La restauración de la monarquía británica con Carlos II, también conocido como el alegre monarca, dio paso a tiempos menos restrictivos y de espíritu creativo más flexible, estimulando el florecimiento de las artes. En ese resurgimiento, que incluyó también las manifestaciones de la moda, fue que el sombrerero Roberts Davis abrió en 1676 una tienda sobre la calle St. James, para atender la creciente demanda del sombrero entre las clases altas. En 1850 crearon el tradicional bombín británico que, además de aportar elegancia a los caballeros, ofrecía suficiente resistencia como para contener los golpes recibidos de alguna rama baja o provenientes de ataques furtivos.

Siglo y medio después, Lock & Co. Hatters aún recibe a su selecta clientela en el número 6 de esa misma calle St. James. Su catálogo es un muestrario de modelos bien reconocibles a través de los clásicos del cine y la televisión: los sombreros Panamá, los de estilo Sinatra o Borsalino que caracterizaron los años 50, y las memorables gorras londinenses en tweet, popularizadas por el célebre personaje Sherlock Holmes.

Los distintos estilos de los hatmakers

El atelier de Janet Taylor, en el 253 de Kings Road, es visitado a menudo por la condesa Sofía de Wessex. Ella ha adoptado de manera exclusiva los sombreros y accesorios firmados por la diseñadora. Sus notables diseños vanguardistas inspirados en la taxidermia, grabados antiguos y motivos naturales sorprenden y también cautivan. La preferencia por sus modelos suma nombres distinguidos como el de la Duquesa de Cambridge, Zara Anne Phillips y la princesa Eugenia de la Casa Real, así como el de personalidades de la realeza europea como la princesa Mary de Dinamarca, la gran duquesa Mariana de Luxemburgo y Mette-Marit, princesa de Noruega. También artistas de la talla de Kate Winslet, Beyonce, Kate Moss, o incluso Amal Clooney han lucido sus modelos, con los que han engalanado importantes publicaciones como Harper Bazaar, Vogue, ID Magazine y Vanity Fair.

Rachel Trevor Morgan, otra notable sombrerera, es conocida por sus hermosos trabajos hechos a mano y por los esmerados diseños que realzan la elegancia. Las piezas de Rachel se caracterizan por el necesario equilibrio entre creatividad, moda y prestancia, evitándole a sus clientas innecesarias comidillas en los medios de comunicación. Su elaborado arte manual de minuciosa terminación se refleja en sus sombreros de entera exclusividad. Su taller, ambientado al estilo del siglo XVII, está localizado en el 18 Crown Passage, a metros del cruce con la histórica St. James’s Street. Su cliente más notable es la reina Isabel II, quien desde hace años ha lucido sus creaciones en celebraciones importantes como el Royal Ascot, su 80 cumpleaños y la celebración de sus bodas de diamante en la Abadía de Westminster.

Gina Foster, en su atelier del 221 de Portobello Road, en Notting Hill, cultiva un estilo sobrio, elegante, muy british. Su particular cuidado estético en los detalles hace que sus “invitadas” sean consideradas habitualmente como las personas mejor vestidas en los eventos. La rigurosa evaluación previa al diseño y confección del sombrero incluye examinar el atuendo que vestirá la dama y tener en cuenta momento, lugar y tipo de compromiso social, logrando así que el sombrero o tocado sea una pieza irrepetible, además de funcionar como el complemento acertado.

Una visión diferente desde Glasgow

El atelier de William Chambers está en el 168 de Ingram St. Glasgow, Escocia. El galardonado diseñador británico crea allí sus apreciadas piezas a mano. Él tiene un concepto distinto sobre la forma de cubrir la cabeza. Sorprende cuando integra materiales tradicionales como el fieltro y el sinamay a otros materiales más contemporáneos como el látex, el plástico o el cuero metálico. Chambers ha explicado que su inspiración proviene de diversas fuentes, aunque enfatiza que la mayoría de sus creaciones surgen de la contemplación de su propio jardín. Imágenes de sus diseños han aparecido en portadas de diversas publicaciones como Vogue, Elle, New York Post, Glamour, y The Sun.


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