Mitos sobre reproducción asistida

Son muchas las leyendas y mitos en torno a la reproducción y el embarazo, algunas de ellas reales y con fundamento científico y otros simplemente rumores asentados en la sociedad. A continuación hablaremos sobre algunos de los más comunes mitos en torno a la reproducción humana.



Aunque una mujer a los 40 se sienta joven y crea que “los 40 son los nuevos 30”, biológicamente hablando no es así. Desde el punto de vista reproductivo, el cuerpo de la mujer tiene fecha de caducidad.

Aunque a edades avanzadas la mujer crea que es el mejor momento para formar una familia debido a su estabilidad económica y su situación profesional y social, lo cierto es que a partir de los 35 años, la probabilidad de concebir disminuye paulatinamente y aumenta el riesgo de sufrir un aborto.

Según los expertos, la edad ideal para ser madre primeriza se sitúa por debajo de los 30 años y entre los 30 y los 35 sería una edad razonable, pero a partir de los 36, las tasas de embarazo decaen.

Según el instituto nacional de estadística (INE), en la década de 2003 a 2013, hubo un descenso paulatino de la natalidad ya que en 2003 nacieron 425.390 niños y en 2013 este valor bajó hasta los 331.881 nacimientos. Sin embargo, los nuevos datos estadísticos, durante el primer semestre de 2015 ha habido un incremento del número de nacimientos.

En este sentido existen varios mitos, generalmente falsos.

-Es fácil conseguir el embarazo a la primera. Esto es falso y ocurre en casos excepcionales. La tasa de gestación en una pareja joven sin problemas de fertilidad que tiene relaciones sexuales habituales en periodo de ovulación es aproximadamente del 25%. Esta tasa disminuye hasta el 12% a partir de los 28 años de edad y ronda el 7% en parejas con edades a partir de los 40 años.

-Relaciones sexuales todos los días aumenta la probabilidad de embarazo. Tampoco es correcto. Cuando se produce eyaculación todos los días, el semen disminuye su calidad y su volumen; además, la rutina puede hacer que las relaciones se conviertan en una obligación y acabe afectando a la pareja. Por ello, se recomienda tener relaciones en días alternos, especialmente en los días cercanos a mitad de ciclo menstrual de la mujer que es cuando se produce la ovulación y por tanto cuando más probabilidad hay de que el espermatozoide llegue a unirse al óvulo.

-Hay posturas que favorecen la gestación. No es cierto, lo que fomenta el embarazo es una relación calmada en la que ambos miembros de la pareja lleguen al orgasmo y se produzca la eyaculación en el fondo vaginal.

-Quedarse tumbada tras el coito potencia el embarazo. Después de pocos segundos de la eyaculación vaginal, los espermatozoides ascienden por el cuello del útero rápidamente por lo que retener el fluido seminal en la vagina no tiene sentido.

-Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) dañan la fertilidad. Efectivamente, las ETS como la infección por clamidia o el gonococo pueden comprometer la fertilidad masculina al afectar la calidad del semen y la fertilidad femenina por el posible daño a las trompas de Falopio. Los expertos recomiendas adecuadas medidas anticonceptivas para evitar la transmisión de estas enfermedades.

-La nutrición es importante durante el embarazo pero no afecta la fertilidad. Numerosos estudios confirman que un sobrepeso de 10 kilogramos incrementa el riesgo de infertilidad en un 10 por ciento. Según un estudio realizado en el Centro Médico Académico de Ámsterdam, una mujer con un índice de masa corporal de 35 % tiene una probabilidad de 26 por ciento menos de tener un embarazo natural que una mujer con un índice de masa corporal normal (20 /25 %).

Así que ya sabes si quieres embarazarte es importante que cuides tu dieta comiendo lo menos posible carbohidratos, grasas saturadas o azúcar; aumenta la ingesta de frutas, verduras, granos y fuentes magras de proteínas. Y por su puesto un poco de ejercicio diario.

-Si te sometes a un tratamiento de fertilidad tienes todas “las papeletas” para un embarazo múltiple. No es cierto. Según aclara la ginecóloga sólo el 20% de las gestaciones logradas según estos procedimientos derivan en un embarazado de más de un niño y suele tratarse de un parto gemelar.


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