Pie plano en el adulto

Esta afección puede estar causada por una variedad de condiciones congénitas o adquiridas del pie que pueden producir una serie de incapacidades de intensidad variable que muchas veces llegan a ser de un grado bastante severo.



La deformidad del pie plano adquirida del adulto es un aplanamiento progresivo del arco del pie que tiene lugar a medida que el tendón tibial posterior resulta insuficiente. Se la denomina de varios modos, como disfunción del tendón tibial posterior, insuficiencia del tendón tibial posterior y subluxación peritalar dorsolateral. Este problema puede avanzar desde las etapas tempranas con dolor a lo largo del tendón tibial posterior a una deformidad avanzada y artritis en todo el retropié y tobillo.

Por lo general, se presenta dolor o deformidad en el tobillo o retropié de los pacientes. Cuando el tendón tibial posterior no funciona de manera adecuada, pueden ocurrir una serie de cambios en el pie y el tobillo. En las etapas más tempranas, los síntomas generalmente incluyen dolor y sensibilidad a lo largo del tendón tibial posterior por detrás del interior del tobillo. A medida que el tendón falla de manera progresiva, puede ocurrir una deformidad del pie y el tobillo. Esta deformidad puede incluir un aplanamiento progresivo del arco del pie, cambio de lugar del talón de modo que ya no se encuentre alineado por debajo del resto de la pierna, rotación y deformidad del antepié, tensión del tendón de Aquiles, desarrollo de artritis y deformidad de la articulación del tobillo. En determinadas etapas de este trastorno, el dolor puede cambiar desde el interior hasta la cara posterior del tobillo a medida que el talón cambia de lugar hacia afuera y las estructuras se pinzan de manera lateral.

La disfunción del tendón tibial posterior es la causa más común de deformidad del pie plano adquirida del adulto. Por lo general, no hay un evento específico que inicie el problema, como una lesión repentina del tendón. Es más frecuente que el tendón se lesione por el desgaste y desgarro acumulados. La disfunción del tendón tibial posterior ocurre con más frecuencia en los pacientes que ya tienen pie plano por otros motivos. A medida que el arco se aplana, se ejerce más presión sobre el tendón tibial posterior, así como también en los ligamentos en el interior del pie y el tobillo. El resultado es un trastorno progresivo.

El pie plano flexible puede ser asintomático o causar molestias produciendo sensación de cansancio del pie y poca tolerancia al estar de pie o al caminar en exceso. Cuando se presentan estos síntomas, el tratamiento debe ser conservador indicándose ejercicios, calzado adecuado y plantillas. Si las molestias son severas y rebeldes a estas medidas, en un pequeño grupo de pacientes está indicada la cirugía correctora, que consiste en efectuar cortes en los huesos del pie para corregir la deformidad.

El pie plano rígido generalmente es doloroso y puede acompañarse además de retracción del tendón de Aquiles. También se trata con plantillas y ejercicios. Si esto falla, se debe recurrir a la cirugía, fijando algunas articulaciones del pie. Si el pie plano es muy rígido y tenso, puede deberse a una alteración congénita que se manifiesta muchas veces recién de adulto, la que es una fusión de algunos huesos de la parte posterior del pie, lo que da como resultado una pérdida de movilidad y aplanamiento del arco.

El tratamiento depende en gran medida de los síntomas de un paciente, los objetivos funcionales, el grado y los aspectos específicos de la deformidad, así como de la presencia de artritis. Algunos pacientes mejoran sin cirugía. El reposo y la inmovilización, los soportes para pie plano, las férulas y la fisioterapia pueden ser opciones adecuadas. Durante una etapa temprana de la enfermedad que implica dolor a lo largo del tendón, la inmovilización por medio de una bota durante un determinado periodo puede aliviar la tensión del tendón y reducir la inflamación y el dolor. Una vez que desaparezcan los síntomas, los pacientes generalmente pasan a usar una órtesis que soporte la cara interior del retropié. Para los pacientes con una deformidad más importante, puede ser necesario usar una tobillera más grande.

Si es necesaria la cirugía, se puede considerar una serie de procedimientos diferentes. Los aspectos específicos de una cirugía planificada dependen de la etapa en la que se encuentra el trastorno y de los objetivos específicos del paciente.

Los procedimientos pueden incluir la extensión del ligamento o músculo, la extirpación del revestimiento del tendón inflamado, transferencias de tendón, el corte y la realineación de huesos, la colocación de implantes para realinear el pie y fusiones de articulaciones. En general, una enfermedad en etapa temprana se puede tratar con procedimientos del tendón y ligamento (tejido blando), además de osteotomías para realinear el pie. Una enfermedad en etapa avanzada con una deformidad rígidamente fija o con artritis, generalmente, se trata con procedimientos de fusión.

Si está considerando una cirugía, su médico le comunicará los aspectos específicos del procedimiento planificado.
Lo importante en el pie plano es reconocer la causa y mediante una adecuada evaluación y estudio elegir el mejor tratamiento para el paciente. Con esto se podrá determinar si corresponde efectuar un tratamiento quirúrgico, con el fin de mejorar la estructura del pie y darle una mejor condición.


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