La importancia de saber escuchar

Está claro que saber escuchar no es una acción pasiva, pero tampoco debemos intentar ser el foco de atención cuando una persona nos está contando sus problemas.



Todos pensamos que escuchar es importante, pero ¿cuántos de nosotros lo hacemos bien?

Te has puesto a escuchar a alguien cuando realmente lo necesita, muchas de las veces centramos nuestra atención en lo que diremos cuando este termine, oh si no entendimos o escuchamos bien, ni nos preocupamos por cercioramos que escuchamos lo correcto.

Estos son algunos de los beneficios de saber escuchar

Eleva la autoestima del que habla, pues le permite sentir que lo que dice es importante para el que lo escucha y, con esto, la comunicación y la interrelación se hacen más fluidas, respetuosas y agradables.

Le permite al que escucha identificar intereses, y sentimiento del que habla y, de esta forma, puede ser más efectivo en la comunicación con su interlocutor.

Se reducen las potencialidades de conflictos por malas interpretaciones en las comunicaciones.

Se aprende de los conocimientos y las percepciones del otro.

Amplia el marco de referencia, cultural y de interés del que escucha.

El que escucha con atención, proyecta una imagen de respeto e inteligencia.

Al saber escuchar se eleva la autoestima de quien habla ya que le permite sentir que es importante lo que dice y con esto, la comunicación se vuelve más fluida, respetuosa y agradable. ¿A quién no le gusta tener una comunicación así?

El que escucha identifica intereses y sentimientos de quien habla, lo que le da una mayor capacidad de comprensión de lo que le comunican, aun cuando tenga un punto de vista distinto sobre el tema.

Cuando se sabe escuchar, es muy probable que se reduzca considerablemente la posibilidad de un conflicto debido a una mala interpretación de lo que se comunica.

Saber escuchar es enriquecedor porque de alguna manera aprendemos de lo que la otra persona sabe o de la forma en que percibe las cosas.

Aunque la persona que escuchamos sea cercana a nosotros y tenga una cultura, intereses, o marco de referencia similar al nuestro, escucharla con atención nos permite conocer su necesidad del momento y no quedarnos con lo que creemos que necesita porque la conocemos mejor de lo que ella misma se conoce.

Cuando escuchamos a una persona con una cultura o intereses distintos al nuestro, ampliamos nuestro marco de referencia sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. No necesariamente se escucha con la finalidad de estar de acuerdo, de permitir que se nos cambie o de que hagamos algo que se espera de nosotros y no queremos hacer, pero el escuchar con atención a aquello que es diferente, nos da más información que nos permite tomar mejores decisiones sobre aquello que nos compete.

Al escuchar con verdadera atención, proyectamos al mundo una imagen de respeto e inteligencia. Sabemos que entre dar una imagen y realmente serlo puede haber una diferencia abismal y la intención no es parecer lo que no se es, pero sí dejar ver a los demás, lo valioso que tenemos por dentro.

Por eso, es fundamental que te quedes con las claves que te presentaremos a continuación:

Nunca des soluciones: Como ya hemos mencionado, no es positivo dar soluciones o decir al otro cómo debe actuar.
No obstante, sí podemos hacerle preguntas que le inviten a reflexionar y le hagan tomar decisiones. Esta es la buena manera de saber escuchar.

Profundiza en el tema: Si realmente estás escuchando, formula preguntas que demuestren tu interés por saber más sobre lo que la otra persona te ha estado contando.

Las preguntas “¿qué piensas sobre ello?”, “¿qué es lo que vas a hacer?” son solo una pequeña muestra de todo lo que puedes interactuar.

Evita hablar de ti: Céntrate solo en la otra persona, en lo que te está diciendo y evita hablar de ti a menos que ella, directamente, te pregunte sobre alguna situación similar que tú hayas vivido.

No restes importancia: Aunque a ti te parezca algo banal, la persona que te está contando algo está preocupada e interesada por el tema, así que nunca le intentes restar valor, ¡para ella lo tiene!

Ahora ya sabes cómo escuchar de verdad, sinceramente y sin pensar en ti, sino en lo que te está contando la otra persona.

Tenemos que desechar de nuestra mente la idea de que escuchar es una acción pasiva, pues es muy activa. Por eso, es necesario que nos eduquemos para saber escuchar.


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