Operación láser ocular…Lo que debes saber

Desde 1991 hasta el tiempo actual han aumentado los servicios de oftalmología, los procedimientos y las tecnologías utilizadas en los diferentes procedimientos de cirugía láser ocular.



Lo primero que debemos hacer es acudir a nuestro médico oculista, que es quien debe asegurarnos si somos aptos para la operación. La cirugía láser ocular puede hacerse a partir de los 18 años, pero generalmente se recomienda esperar hasta avanzada la década de los veinte para que la graduación de nuestros ojos se haya estabilizado.

La miopía puede operarse hasta las 10 o 12 dioptrías, la hipermetropía hasta las 5 dioptrías, y el astigmatismo no cuenta con límites, siempre dependiendo de cada caso y de cada paciente.

La cirugía láser ocular está contraindicada en mujeres embarazadas o en período de lactancia, ya que durante el embarazo la graduación puede sufrir algunos cambios. Tampoco pueden someterse a este tipo de cirugía los pacientes que estén tomando ciertos medicamentos con los que puede haber interacción.

En la cirugía ocular con láser básicamente lo que se hace es eliminar el “error de refracción” del ojo, causado por una diferencia entre la curvatura de la córnea y la longitud del ojo, que es lo que impide que veamos con claridad.

La cirugía láser ocular lleva muy poco tiempo practicándose de manera masiva. A pesar de que apareció en los años 90, ha sido en los últimos años cuando ha sufrido un gran auge debido a los avances en la medicina. Este avance ha permitido la popularización de la cirugía lo que a su vez a llevado a una bajada de precios. El precio de la cirugía láser ocular es relativamente barato teniendo en cuenta la calidad de vida que ofrece.

La operación es muy rápida y totalmente indolora, puede tratar más de 10 o 15 minutos con cada uno de los ojos. Lo único que se siente es quizás un poco de calor en la zona afectada, pero en ningún caso dolor.

Una vez terminada la operación, pasaran a una sala de descanso con luz tenue y, pasado un tiempo prudencial podemos irnos a casa por nuestro propio pie. Es aconsejable llevar gafas de sol al salir a la calle porque tendremos una mayor sensibilidad a la luz, y si nos puede acompañar alguien para sentiros más seguros, mejor.

El día después de la operación nos podemos reincorporar perfectamente a nuestra vida habitual, ya sin lentillas ni gafas, claro. Solamente deberemos aplicarnos algunas gotas para humedecer los ojos cuando nos los prescriba nuestro oculista. La visión se estabiliza a las pocas semanas de habernos operado.

Posteriormente se realizan diversas revisiones (generalmente hasta un año después de la intervención) para que nuestro oculista controle la evolución de la operación y valore si es necesario algún retoque (se da en un porcentaje bajísimo de los casos).

Es importante que no nos frotemos los ojos durante las semanas posteriores a la operación para evitar una mala cicatrización de la cornea. Tampoco se aconseja el uso de maquillaje, la práctica de la natación o de los deportes de contacto en las semanas posteriores a la cirugía.

Recuerda que lo más importante, si estas interesada en este tipo de cirugía es consultar siempre al oculista para que valore el caso y nos confirme que somos aptos para ella.


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