10 mitos sobre el colesterol



Mito 1: No sé qué es el colesterol, pero sé que es malo.

El colesterol no es malo. Es una grasa necesaria para el buen funcionamiento del organismo. Indispensable para la vida porque forma parte de las membranas de las células del cuerpo humano. También es la materia prima a partir de la cual nuestro organismo produce hormonas sexuales, esteroides y sales biliares necesarias para la digestión. La sangre lleva el colesterol a los órganos que lo necesitan mediante unas partículas llamadas lipoproteínas. Entre otras, se distinguen las moléculas LDL o el colesterol “malo” y el HDL o el colesterol “bueno”. Pero tener niveles altos de colesterol LDL en la sangre es perjudicial porque se acumulan en las paredes de las arterias formando placas de ateroma (arteriosclerosis) lo que puede bloquear las arterias y producir un infarto o accidente cerebro-vascular. Sin embargo, el colesterol HDL se encarga de limpiar las arterias, de ahí que se le conozca como el colesterol bueno.

Mito 2: El colesterol no me preocupa, yo me encuentro bien.

Deberías controlarlo. Cuanto mayor es la cantidad de colesterol total en la sangre, mayor es el riesgo de enfermedad cardiovascular. Los expertos aconsejan hacerse un análisis del colesterol cada año a partir de los 20 años. Si tu colesterol total está por encima de 200-250 mg/dl. y el colesterol LDL de 135-175 mg/dl es recomendable que hagas dieta y evites otros factores de riesgo cardiovascular como el tabaco, la obesidad o la hipertensión arterial. Si reúnes otros factores de riesgo es posible que te receten medicamentos para bajar el colesterol.

Mito 3: La dieta no es importante si tengo el colesterol alto.

Justamente junto al ejercicio físico regular, la dieta es el otro pilar en la prevención y tratamiento del colesterol elevado. Por eso los expertos recomiendan seguir una dieta variada, equilibrada y sana, baja en grasas saturadas y colesterol, rica en frutas y verduras, pescado (mejor azul) y cereales integrales. También se aconseja reducir los lácteos enteros, alcohol, fritos, carnes rojas, bollería y azúcares.

Mito 4: Cuando en la etiqueta pone que es bajo en colesterol es que el alimento es sano.

No siempre. Tienes que mirar que no contenga grasas saturadas, ya que su consumo favorece que el hígado produzca colesterol. Limita los alimentos ricos en este tipo de grasas saturadas como carnes, embutidos, leches, quesos, huevos, mantecas, vísceras o productos que lleven aceite vegetales como el de palma y de coco.

Mito 5: La grasa vegetal es baja en colesterol.

No todos los aceites de origen vegetal son bajos en colesterol. Los aceites de palma y de coco son altos en grasas saturadas. Son totalmente desaconsejables además los productos que contienen grasas trans, un tipo de lípido que no solo aumenta el colesterol malo LDL sino que además disminuye el colesterol bueno HDL.

Mito 6: Todos los aceites vegetales son malos para el colesterol.

No todos. Precisamente el aceite de oliva, el de soja, el de girasol y el de canola son saludables porque contienen grasas insaturadas. Las grasas del pescado, las famosas omega 3, son también beneficiosas porque disminuyen la producción de colesterol. Tienen efectos preventivos frente a la arteriosclerosis, el infarto de miocardio, y disminuyen la inflamación. Cuidado con las proporciones, ya que al ser altos en calorías pueden engordarte.

Mito 7: El aceite de oliva no es tan saludable.

No es cierto. Sí que es verdad que al ser una grasa aporta muchas calorías, pero justamente su alto contenido en grasas monoinsaturadas lo que convierte al aceite de oliva en un alimento casi funcional ya que es bueno para las arterias. Los nutricionistas aconsejan tomar un máximo de 4 a 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra cada día, si no quieres ganar peso.

Mito 8: Los frutos secos son malos porque tienen grasa.

Precisamente una de las propiedades beneficiosas de los frutos secos es que aportan grasas saludables, los ácidos grasos monoinsaturados. Este tipo de grasas ayuda a bajar los índices altos de colesterol LDL. Estudios científicos como PREDIMED han demostrado que tomar un puñado de frutos secos reduce en un 30 por ciento el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria. Las nueces y las almendras son las que más protegen la salud cardiovascular por su contenido en grasas insaturadas, minerales y nutrientes. Pero recuerda solo un puñado al día para no aumentar de libras.

Mito 9: Para bajar el colesterol solo puedo tomar pastillas.

Cuando existe hipercolesterolemia familiar es imprescindible. Pero no todos los casos de colesterol elevado necesitan la administración de estatinas, el medicamento más efectivo para tratarlo. Una alimentación saludable, que sea baja en grasas saturadas, grasas trans y colesterol, y alta en frutas, vegetales y productos a base de granos enteros es efectiva para controlar los niveles de colesterol y reducir así tu riesgo cardiovascular. Además de la práctica regular de ejercicio físico, ya que numerosos estudios científicos demuestran que hacer ejercicio ayuda a aumentar el colesterol-HDL (bueno).

Mito 10: Lo importante es tomar alimentos bajos en colesterol no cómo los cocino.

Todo es importante: no solo elegir alimentos bajos en colesterol sino también la forma de cocinar es muy importante. Es más saludable utilizar técnicas para cocinar los alimentos que requieren menos grasa como a la plancha o al horno en vez de freírlos o brasearlos. Y utilizar aceite de oliva virgen extra como fuente de grasa.

Referencias:

Gennest J, Libby P. Lipoprotein disorders and cardiovascular disease. In: Bonow RO, Mann DL, Zipes DP, Libby P, eds.Braunwald’s Heart Disease: A Textbook of Cardiovascular Medicine. 9th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2011:chap 47.

Estruch R, Martinez-Gonzalez MA, Corella D, Salas-Salvado J, Ruiz-Gutierrez V, Covas MI, et al. Effects of a Mediterranean-style diet on cardiovascular risk factors: a randomized trial. Ann Intern Med 2006;145:1-11.

American Heart Association Nutrition Committee: Lichtenstein AH, Appel LJ, Brands M, Camethon M, Daniels S, et al. Diet and lifestyle recommendations revision 2006: a scientific statement from the American Heart Association Nutrition Committee. Circulation. 2006;114:82-96.


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