Enseña a tus hijos a ser humildes para lograr la verdadera felicidad



Un antiguo adagio popular reza lo siguiente: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, ¡cuánta sabiduría en tan pocas palabras!

Ser presumido es un mal que aqueja a la humanidad desde que el mundo es mundo. Al respecto hace unos días encontré un vídeo donde un presentador hablaba acerca de ese tema. Palabras más o menos explicaba que hay tres verdades de las personas que presumen y las expondré y ampliaré un poco más a continuación:

Con clase se nace

A una persona se le respeta por cómo trata a quien tiene menos que ella. Alguien que presume, por lo general siente que debe aparentar tener más que los demás en objetos materiales, sumado a eso suele actuar como si quienes la rodean no valieran la pena, incluso puede llegar a humillar a los demás sean o no de su familia.

Querer aparentar es sinónimo de inseguridad

Lo triste es que los presumidos están tan carentes de fortalezas y tan llenos de debilidades y temores, que sienten que para ser mejores que los demás deben reducirlos y humillarlos, de esa manera se sienten mejor consigo mismos, aunque sea una mera alucinación.
Son personas que no han comprendido que su felicidad no debe depender de su dinero o de la opinión ajena, si no de quienes son, de su manera de vivir y relacionarse con su prójimo y servir a los demás, incluso en el cariño que los demás le tengan.

La humildad y la sencillez abren más puertas que las que el dinero podría

Una persona presumida suele ganarse el aborrecimiento e hipocresía de los demás ya que se tornan insoportables. En su lugar, alguien que es humilde gana afecto, respeto y bondad de los demás, aspectos que busca el presumido pero que no se gana debido a su actitud. Interesantes punto ¿no es cierto? Pues bien, teniendo en cuenta lo anterior quiero compartirte la mejor manera de educar a tus hijos para que no lleguen a ser personas presumidas.

Enséñales a ser humildes

Las personas por lo general tienden a mal interpretar el término, llegando a suponer que ser humilde es igual a no tener recursos.
Algo curioso al respecto de la humildad es que las personas que más dinero o bienes materiales tienen son las más humildes (bueno, existen excepciones) y suelen presumir mucho menos que alguien a quien le cuesta dos salarios comprarse el bolso o los zapatos de marca que tanto alardea.
La manera como se enseña humildad a un pequeño va de la mano con que le enseñes a ser agradecido con lo que recibe y la manera como obtiene lo que se le da. Por eso procura siempre que tu niño se gane eso que tanto quiso al premiar su buen comportamiento en casa y en todas partes.
La humildad le hace saber al pequeño que todo lo que ha obtenido se lo ha ganado con esfuerzo y por el cariño que sus padres le tienen y es debido a eso que tiene valor, incluso debe saber que a veces obtendrá lo que desea y otra tantas no y que eso no es malo necesariamente, solo que a veces así son las cosas.

Amarse a sí mismo es mejor que poseer cosas

Una autoestima fortalecida hace que el niño se sienta seguro con quien es, aceptado por sus capacidades y amado como persona, tanto con cualidades como con defectos.
Para ello es imprescindible que siempre le hagas saber a tu hijo que es capaz de todo lo que se proponga en la vida, que le amas y que si desea alcanzar sus metas, él posee dentro de sí todo lo que requiere para lograrlo.

Amar y servir le traerán grandes recompensas en la vida

Cuando una persona está dispuesta a ser buena, la vida le sonríe a diario con pequeñas y grandes bendiciones.
Ser espiritual, es decir, anteponer la fortaleza interna, el amor por el prójimo, tener valores bien establecidos, servir y luchar por ser mejor cada día, pero sobre todo, creer en un ser superior le harán alguien mucho más valioso y mucho más apreciado por la persona que es, que por lo que pueda llegar a tener, aunque le sobre el dinero.
Es fácil, da un buen ejemplo a tus hijos, enséñales a respetar a los demás, a dar de sí y a ser feliz con poco y verás que no se perderá en el mar de lo superfluo pues de veras dará valor a lo que en realidad lo tiene: el ser un buen ser humano.

Fuente: www.familias.com


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