¡No quiere ir al Kinder!

Generalmente, asistir a la escuela es un evento agradable y emocionante para los niños pequeños. Sin embargo, algunos tienen cierta resistencia a este cambio.



Todos los niños atraviesan por periodos en los que sufren temores. De hecho, estos miedos tienen una función vital para que tu hijo pueda sobrevivir, ya que son una señal de alerta que aumenta su capacidad de enfrentar al peligro externo.

El miedo aparece inevitable y repentinamente en los periodos de nuevos aprendizajes, pero conforme tu hijo adquiera y domine nuevas habilidades, enfrentará con más serenidad sus temores; lo cual le dará una sensación de dominio que mejorará su autoestima.

Cuando el temor es parte del desarrollo

Entre los tres y seis años de edad, el niño experimenta sus primeros miedos simbólicos: el temor a la oscuridad, a quedarse solo en su cuarto, a perderse en la calle, a la escuela, entre otros.

En particular, el miedo de ir a la escuela es más común en niños que ingresan por primera vez al kinder (dos y cuatro años de edad), la primaria (cinco y siete años de edad) o la secundaria (11 y 12 años de edad).

Signos de fobia

La fobia es un miedo incontrolable que puede llegar a tal grado que el niño somatiza el temor a través de enfermedades físicas.

Es común que quienes tienen fobia a la escuela se quejen de dolores de cabeza y de estómago, fiebre, tos o síntomas de gripa (alergias) justo antes de asistir a clases. La mayoría de los niños mejoran cuando se le permite quedarse en casa.

Además de las enfermedades que suelen presentarse por el miedo de ir a la escuela, es posible que el niño también tenga otros síntomas, como problemas para dormir, estar irritable, nevioso, aprehensivo y llorar continuamente.

¿Por qué siente miedo a la escuela?

Temor a lo desconocido y ansiedad de separación madre-hijo, en especial cuando es su primer día en el kinder
Después de las vacaciones de verano o una breve enfermedad, el niño puede sentir un mayor apego a sus padres por lo que le resulta difícil el regreso a clases.

Algún evento triste o vergonzoso que haya vivido en la escuela: una pelea con un compañero, burlas constantes, métodos educativos muy rígidos, regaños y hasta gritos de la maestra.

  • Temor al fracaso: La presión, expectativas y exigencias de la familia y los maestros, sobre todo de los padres puede llevar al niño a sentirse estresado y con miedo a fallar.
  • Un cambio reciente en casa: el nacimiento de un nuevo hermano, muerte de algún familiar, separación de los padres (amenaza de un divorcio o separación consumada), etc.
  • Tareas excesivas: falta de organización para hacer los deberes escolares y abuso de actividades extraescolares.

Sin embargo, si su niño insistentemente no quiere ir al colegio después de un tiempo razonable, la especialista recomienda que hable con la profesora para conocer como es la interacción de su niño con los compañeros, si socializa, si juega o comparte, ya que de eso dependerá también en gran medida su desarrollo dentro de la escuela.


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