¿Qué es la mastitis?

La mayoría de las veces, la inflamación de los pechos se puede aliviar con masajes, calor y un correcto vaciado de la leche.



La mastitis es la inflamación de los pechos. Sus principales causas son: la obstrucción de los conductos de la leche, la contaminación bacteriana de alguna grieta en el pezón y la congestión de las glándulas mamarias. Es uno de los problemas más frecuentes durante la lactancia ?se calcula que afecta al 5% de las madres-, y muchas veces se debe a (o deriva en) una infección. Sin embargo, hay que tener presente que no todas las mastitis son infecciosas.

Los síntomas de infección incluyen escalofríos, fiebre de 101 grados Fahrenheit (38 grados centígrados) o más y fatiga.

¿Cuál es la causa de la mastitis?

Cuando la mastitis no se debe a una infección, podría ser causada por acumulación de leche en los pechos o por conductos de leche tapados. Cuando sí se trata de una infección puede deberse a lo anterior o a gérmenes que invaden el tejido mamario a través de grietas o fisuras en los pezones.

Una mujer que acaba de tener a su bebé podría sentirse estresada y cansada, y si no ha dominado la técnica de afianzar correctamente al bebé al pecho podrían tener los pezones agrietados y esto las hace más susceptibles a la mastitis.

¿Cómo puedo tratarla?

Durante las primeras 24 horas, aplícate toallitas húmedas y calientes directamente sobre los pechos, amamanta a tu bebé con mayor frecuencia (eso podría ayudar a curar más rápidamente la infección) y toma pastillas de ibuprofeno para aliviar el dolor. Si tus síntomas no mejoran al cabo de este periodo, llama a tu médico. Te podría recetar antibióticos, descanso, analgésicos y compresas calientes.

¿Cuánto tiempo durará?

Si tienes infección y te la diagnostican pronto, es fácil y rápido tratarla. Te deberías sentir mejor 48 horas después de haber iniciado los antibióticos y pronto estarás recuperada. Toma todos los antibióticos que te receten para evitar que la infección pueda regresar al cabo de unos días o semanas. Si a pesar del tratamiento los pechos aún te duelen y todavía tienes fiebre, llama lo antes posible a tu médico.

La mastitis es una infección que no se debe ignorar. Si no se trata adecuadamente, puede resultar en complicaciones, como abscesos en el pecho, los cuales requieren antibióticos y una cirugía (muchas veces realizada bajo anestesia general) para drenarlos.

¿Cómo puedo evitar la mastitis?

La mejor manera de evitar la mastitis es descansar y alimentarse bien. Lleva una dieta equilibrada y sana al amamantar. Cuanto más agotada estés, más susceptible estará tu organismo a las infecciones. También vacía tus pechos ya sea amamantando o con un extractor, no dejes que se llenen con leche. Si tienes un conducto tapado usa compresas calientes y masajea el area para que la leche logre salir. Evita brasieres con varillas y ajustados o pequeños.

¿Debo dejar de amamantar si tengo mastitis?

No. De hecho, es muy importante que continúes amamantando mientras te curas de una mastitis. Aunque a veces puedas sentir dolor extremo, es necesario que tu bebé se alimente con frecuencia para que la leche siga fluyendo y evites que se formen más bloqueos en los conductos. Prueba colocarte una toallita caliente sobre el pecho afectado durante varios minutos antes de cada toma, así estimularás la bajada de la leche y no te dolerá tanto amamantar. Lee qué hacer si tienes dolor también en los pezones.

Si el bebé no logra vaciar el pecho inflamado en cada toma, termina de vaciarlo tú con un extractor de leche. Y si no puedes tolerar el dolor al amamantar, prueba extraerte la leche y dársela a tu bebé en un biberón. Pero hazlo lo menos posible y sólo para aliviar la infección, ya que tu bebé es capaz de vaciar tus pechos con mayor eficacia que cualquier bomba extractora.

¿Afectará la infección a mi bebé?

La mastitis no le hará ningún daño a tu bebé, aunque puede reducir la cantidad de leche producida en el pecho afectado.

Nota: si tu bebé está en cuidados neonatales intensivos, almacena la leche materna del pecho con mastitis para usarla después en casa. La mastitis puede incrementar el sodio (sal) en la leche y la mayoría de los médicos recomiendan no darla a bebés que estén en cuidados intensivos. La leche no le hará daño si se la das después.


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