¿Es sano salir a correr con la contaminación?

México supera con creces la media de polución, si crees que exponer tus pulmones haciendo deporte puede ser perjudicial, aquí unas sugerencias.



Es una de las grandes cuestiones que asaltan a runners que se piensan dos veces el salir a hacer deporte al aire libre cuando los niveles de contingencia ambiental son alarmantes, lo que es una situación habitual y periódica en Ciudad de México (y otras ciudades conglomeradas del país). Pero, ¿realmente merece la pena? Bien es sabido que cuando llevas al extremo tu cuerpo durante el ejercicio, este reclama más aire, llevando a tus pulmones e incluso al sistema respiratorio todo lo que se incluye en él… Esto puede desembocar en asma, anginas de pecho o hacer más daño a nuestro cuerpo que una mala dieta alimenticia. Pero lo sentimos, según expertos, no es una excusa para dejar de hacer deporte, ya que los beneficios de salir a correr y ejercitar tu cuerpo siguen muy por encima de respirar más cantidad de aire en mal estado. La Universidad de Cambridge afirma que “sólo el 1% de las urbes registradas en la OMS (Organización Mundial de la Salud) podrían afectar de forma negativa a nuestra salud cuando haceos deporte al aire libre”.

No más que otras veces, está claro que viviendo en ciudad estamos bajo el yugo de los gases contaminantes, así que lo que realmente tenemos que asegurarnos es de llevar un control de por dónde y en qué momento podemos salir a correr sin tener que tragarnos a las bravas los efectos de ese combinado letal entre evolución sin mentalidad ambiental y crisis económica (parque de automóviles y maquinaria mucho más vetusto).

En episodios de alta contaminación del aire los llamados pulmones verdes urbanos de la ciudad no son una casilla de salvación para el corredor. A causa de la inversión térmica, la masa de aire contaminado queda suspendida a poca altura. Del mismo modo que el avión se sitúa por encima de las nubes para tener un viaje más plácido, encontraremos un aire mucho más puro si vamos a entrenar a lugares que queden por encima de esa bolsa de partículas nocivas.

Sal a correr en horas de menos tráfico. a primera hora de la mañana (antes de las 7 am) o ya cuando ha caído el telón de la noche. Hay que evitar que la suma de factores (contaminación acumulada y gases tóxicos que se producen en ese mismo instante) se conviertan en un combinado aún más perjudicial.

El medidor para pensárselo dos veces y quedarse en casa sería cuando el PM2,5 esté por encima de los 100 μg/m3, cuando camináramos aproximadamente más de 10 horas al día.

Asimismo, otro estudio realizado por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental en España lo tiene claro: “la mejor forma de cuidar nuestros órganos respiratorios y la salud, en general, es hacer deporte, incluso cuando es en una ciudad con una tasa alta de polución”. Podemos decir que el ejercicio nos aporta una serie de beneficios que hacen que nuestro cuerpo funcione mejor incluso en una ciudad contaminada.


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