Lo que no debes hacer al comprar un celular nuevo.

Al comprar un móvil nuevo muchos suelen repetir una serie de pasos por costumbre o manías. Manías que se repiten por desconocimiento y que se llevan a cabo pensando que es por el bien del terminal, cuando en realidad no es así.



Llevabas tiempo esperando este momento, y por fin ha llegado: estrenas móvil nuevo. Ahora toca hacer lo que llevas haciendo mal muchos años, y aun con móvil nuevo, vuelves a cometer los mismos errores de novato que con tu primer dispositivo.

Vamos a ver algunos errores de novato que cometemos siempre que estrenamos nuevo móvil. Seguramente te sientas identificado con alguno de ellos, así que te vamos a explicar por qué deberías dejar de hacer eso que llevas haciendo toda tu vida.

Dejarle el plastiquito hasta que se caiga

Nos da pánico, verdadero pánico, que se nos raye la pantalla de nuestro terminal. Esto, que es algo comprensible, no lo evitamos dejándole el plastiquito ese que viene por encima, sino todo lo contrario: estamos comprando papeletas para que se nos raye antes. Cuando dejas el plástico “protector” y usas el teléfono, este empieza a despegarse y coger polvo por los laterales y las esquinas.

Ese polvo se va moviendo por toda la pantalla conforme lo manoseas con el uso diario. Dentro de ese polvo puede haber granitos de lo que sea que pueden rayar la pantalla del terminal. Si quieres ponerle una protección extra al Gorilla Glass que suelen tener los terminales, lo mejor es un cristal templado de los buenos, no del que venden en los chinos a cuatro euros. Ese se pega a la pantalla, y no se despega facilmente, por lo que estás a salvo de golpes y caídas. El plastiquito no protege de caídas ni golpes.

No cargar el teléfono hasta que se apague y cargarlo al máximo

Otro error de novato que todos y cada uno de nosotros hemos hecho alguna vez. Existe el mito de que tienes que dejar que la batería se acabe para que “no se rompa y dure más”. Y no, eso no es así. Lo que los expertos recomiendan es que la carga de la batería se encuentre entre un 20 y un 80 por ciento. Ese 20% restante que nos sobra es el margen de seguridad de la batería. Si la agotas hasta un 10%, estás haciendo que esta se degrade más de lo que se degrada a diario, y a la larga generará problemas.

Cuando el teléfono se apaga, la batería sigue teniendo carga, pero es una carga residual que sirve para mantener viva dicha batería. Si esa carga desaparece, ya sea porque sigamos intentando encender el teléfono o no lo carguemos, la batería muere y no vuelve a encender. Con el 80-90% pasa algo parecido. A partir del 90% empieza la trickle charge, que carga el terminal a baja velocidad y con poca potencia, porque esta está llegando a su límite, y está siendo forzada. Lo mejor es que dejes el terminal entre un 20 y un 80-90 por ciento.

Ponerle una funda de silicona barata

¿Me estás diciendo que te has gastado bastante dinero en un teléfono y ahora vas a comprarle una funda de silicona súper barata? Para gustos los colores, pero me parece un grave error. Las fundas oficiales, si bien es cierto que son más caras, han pasado los estándares de calidad de las empresas, y garantizan su funcionamiento al 100%. Por ejemplo, las fundas baratas QuickCircle para los LG no encajan bien en el reloj, y hace que se vea mal, por el simple hecho de que son de baja calidad y están mal hechas. Pero el tema del diseño no es lo más relevante.

El tema más importante de las fundas es que no dejan “respirar” al teléfono. Cuando usas tu teléfono, el procesador hace que se caliente, y los terminales están diseñados para enfriarse a costa de enviar ese calor al exterior –física pura y dura–. Si le pones una funda de silicona, estás haciendo que el calor no salga con la misma facilidad, y se quede dentro del teléfono, lo que a largo plazo acaba siendo perjudicial para, por ejemplo, la batería, que se dañará y perderá su capacidad.

Poner la cámara al máximo de megapíxeles

Otro error de novato. A estas alturas no hace falta que te diga que más megapíxeles no significan mayor calidad de fotografía, ¿no? Cuando pones la máxima calidad de megapíxeles que tiene tu cámara, tienes que fijarte en la relación de aspecto, que suele ser 4:3, 1:1 o 16:9. La que te interesa de verdad es la 16:9, que es la panorámica, y la que se usa en cualquier ordenador o televisor –salvo que se haya configurado de otra forma–.

Cuando haces una foto en 4:3 verás que hay unas líneas negras a los lados de la pantalla, que sirven para “enmarcar la foto” en esa relación de aspecto. Si la pones en 16:9, verás que la imagen ocupa toda la pantalla, y cuando la pongas en Facebook, Twitter o la proyectes en un televisor, la imagen se verá completa y sin cortar. Haz la prueba, verás cómo se nota el cambio. No hacen falta 40 megapíxeles para que las fotos salgan bien, de verdad.

Instalar un antivirus y un optimizador

Los optimizadores no hacen absolutamente nada. Nada de nada. Básicamente se dedican a cerrar aplicaciones en segundo plano, que vuelven a gastar batería cuando se abren solas, y a limpiar el caché, que tú mismo puedes limpiar desde ajustes. Los optimizadores solo funcionan para una única cosa: gastar batería y consumir memoria RAM. No los instales, de verdad.

Lo mismo con los antivirus. Si descargas las aplicaciones desde Google Play o lugares seguros, no tienes que tener ningún problema. Las páginas que más se suelen visitar son muy seguras –incluidas esas otras que se visitan en modo incógnito–, por lo que tampoco tienes que preocuparte por eso. El mejor antivirus es el sentido común, tenlo siempre presente.


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