Desapego.

El desapego no se trata de no poseer nada, sino de que nada te debe poseer a ti.



En la vida debemos librar batallas para alcanzar ciertos niveles que nos brinden seguridad, en ese sentido nos debatimos entre una lucha material y espiritual, incluso llegando a tocar ambos extremos, cuando en realidad lo que se debe establecer es un punto de equilibrio, pues no tiene que ver con no poseer nada material, sino con no dejar que estas posesiones te dominen.

“El mundo está lleno de sufrimiento. La raíz del sufrimiento es el apego a las cosas. La felicidad consiste precisamente en dejar caer el apego a todo cuanto nos rodea.” Buda Gautama

Evidentemente el valor de las cosas lo medimos por el costo de llegar a ellas y así, muchas personas se sujetan a sus logros materiales de tal manera que pueden llegar a perjudicar su propia salud, de alguna manera sacrifican su propio bienestar, por el trabajo que le se genera asegurar bienes materiales, que garanticen su bienestar futuro, bastante incoherente.

Evidentemente, existe una realidad palpable en la cual debemos trabajar o ser productivos, para obtener aquello que necesitamos para cubrir nuestras necesidades básicas y darnos ciertos gustos, eso depende de cada quien, sin embargo, sacrificar nuestro tiempo, espacio, deseos y bienestar por mantener y conservar esas posiciones materiales, es dejarnos poseer por eso que hemos logrado, de allí la necesidad de dejar los apegos y de valorar lo realmente importante.

Nuestros problemas se deben a un apego apasionado a las cosas y a deseo que nunca se satisfacen por completo, entonces generan aún más angustia. Percibimos a las cosas como entidades permanentes. En el empeño de conseguir estos objetos de nuestro deseo, empleamos la agresión y la competencia como herramientas supuestamente eficaces, y nos destruimos cada vez más en el proceso.

Hoy día conseguimos muchas vertientes respecto al tema del ego, casi una enfermedad, un enemigo pues, ocurre que algunas cosas son necesarias, solo debemos manejarlo y ser conscientes de ello. Con el apego ocurre de manera similar, tanto con personas como con cosas.

Solemos apegarnos a nuestro entorno, nos acostumbramos a relacionarnos con determinadas personas, determinado entorno laboral, a ciertos amigos, a las rutinas, lo mismo ocurre con las posesiones materiales, nos apegamos a niveles de vida, a ciertos parámetros que nos colocan en ventaja o desventaja en cuanto a la sociedad en la cual nos desempeñamos.

El caso es que terminamos dejándonos condicionar por nuestra situación material, dejamos que está influya significativamente en nuestra vida, en nuestra salud, en nuestro estado emocional, en nuestras alegrías y tristezas, en nuestra relación de pareja, en fin en cada paso que damos en nuestra vida y no nos damos cuenta, que lo material sencillamente desaparece, no es algo que nos podemos llevar a ningún otro plano más que el que habitamos y que sí está bien disfrutar y ser merecedores de las posesiones, el sufrimiento comienza cuando nos apegamos a ellas.


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