Los apegos:¿Cuáles son esas cosas que “morirán” con nostras?



Esos apegos nos hacen sentir realmente feliz, pero por su propia naturaleza el apego hace vulnerables a las personas al desorden emocional y desintegra la paz.

El apego nos insensibiliza y hace que reaccionemos ante las personas en función de la ayuda o la amenaza que creemos que suponen para el logro de nuestra ambición.

Es una necesidad compulsiva que embota la sensibilidad, es como una droga que enturbia la percepción de la vida.

Los seres humanos por el hecho de serlo, tendemos a establecer lazos y dependencias a personas y cosas. Ese excesivo apego, nos crea unos miedos a la pérdida y a la independencia que nos limitan de una manera exagerada en el camino hacia nuestras metas.

Aprender a liberar esos miedos y dependencias, te va a ser de gran utilidad para avanzar y evolucionar en tu vida personal.

Cuando adherimos un significante a un objeto de la realidad, dejamos de ver ese objeto, vemos el nombre que le dimos. Veremos una mesa o un árbol y dejaremos de ver esa mesa y ese árbol, el sujeto estará mediatizado por el lenguaje.

Los apegos también son un elemento de filtro que polarizan y distorsionan lo que sentimos y vemos. Son falsas necesidades de las cuales estamos convencidos que son imprescindibles para nuestra felicidad.

Cada vez que ponemos condicionamientos, expectativas o exigencias a lo que debe suceder, a lo que otra persona debe hacer o a lo que debemos poseer para poder experimentar la felicidad, estamos creando un apego.

Cuando nos preguntamos con honestidad: ¿a qué estamos apegadas? nos daremos cuenta que la mayoría de nosotras tenemos varios apegos.

La descripción puede ser muy extensa e incluir cosas tales como el dinero, éxito, coches, chocolate, persona o personas, silueta, entre otros, pero también podemos tener apegos con el dolor, la ira, la culpa, la depresión, drogas y el sufrimiento entre muchos más.

La mayor parte del tiempo nuestros apegos tienen objetivos definidos y cuando estos no se satisfacen, nos sentimos desilusionados o intranquilos.

Nuestros apegos nos impiden reconocer nuestra esencia espiritual y descubrir que la verdadera felicidad se encuentra solamente en nuestro interior.

Para disolver apegos es necesario un cierre. Lo que quedó atrás y ya no tiene validez, no debe ser alimentado con la energía del pensamiento por más tiempo. No es posible avanzar por el camino con la mirada fija en el espejo retrovisor. Cuando hay obsesión con imágenes repetitivas, que vienen del pasado, es señal de que todavía queda algo pendiente por disolver y transformar.

También podemos trabajar en la aceptación de la desaparición de un ser querido. O reconsiderar nuestras quejas, que seguramente se reducen a que alguien cercano a nuestro corazón no cumplió bien con el rol que le asignamos.

En este último caso hay que comprender que la culpa es solo nuestra, pues nuestra es la tarea de aceptar que cada ser nace con el derecho y la libertad de ser él mismo.

Cortar los lazos del pasado también significa renunciar a los resentimientos generados cuando las metas humanas previstas no se cumplen.

Por ello cada día, a cada instante que podamos, debemos de estar pendientes para trabajar en la disolución de los apegos, debemos soltar amarras y salir del puerto donde estamos anclados, de no hacerlo así permaneceremos toda la vida en el mismo puerto.

Así que es momento de eliminar esos pequeños apegos, por más mínimo que sea, ya que luego te costará librarte de él, desde esa pequeña almohada que tienes desde niña hasta ese fuerte apego que tienes con tu pareja o un familiar.

Fuente: www.solonosotras.com

 


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