Felicidad vs Alegría en la Pareja



Todos queremos ser felices con nuestra pareja. Para ello, muchas veces buscamos momentos que nos alegren, que despierten nuestros sentidos y que nos saquen de la rutina. Pero, ¿es eso suficiente para realmente ser feliz?

En una relación sentimental, constantemente hay altibajos, momentos en que nos sentimos muy enamorados, en los que hay la ‘necesidad’ de pasar mucho tiempo juntos. Estos picos de alegría son diferentes a la ‘verdadera’ felicidad en pareja.

Para el doctor Rodrigo Carrillo, PhD y terapeuta de pareja, “uno es realmente feliz cuando siente que está creciendo con el otro y a través del otro”. Es decir, a pesar de que haya vicisitudes, como una pérdida de empleo, la pareja logra comprenderse a través de una comunicación sincera.

La alegría, a diferencia de la felicidad, se basa en momentos con fecha de caducidad. Por ejemplo, cuando se toma la decisión de vivir juntos o cuando llega la noticia de que van a ser padres. Aquí también está involucrado lo financiero, pues hay una notable satisfacción cuando a uno le ocurre algo que beneficiará a los dos, como un ascenso o la compra de una casa. La alegría es una emoción que se acaba, mientras que la felicidad “es el camino que recorremos”, dice Carrillo.

Dos personas se dirigen a la felicidad en un momento muy puntal: cuando pasan del enamoramiento hacia el amor. En este punto se reconoce y acepta al otro tal cual es y no se busca moldearlo de acuerdo con como queramos que él o ella sean. Esto, según Carrillo, demuestra que la relación ha madurado, pues hay una aceptación del otro y no una utilización para que “yo me sienta bien”.

Es un error pensar que una pareja feliz es aquella que no tiene problemas, que solo ríe o que tiene una vida sexual al estilo de Hollywood. Esto crea insatisfacción, pues las expectativas de felicidad serán muy difíciles de cumplir.

Según Carrillo, una persona que se pregunta si es realmente feliz con su pareja debe aprender a ver que en la relación puede haber situaciones difíciles, pero llevaderas. Se debe entender que a pesar de que haya momentos de alegría, esta no nos da la felicidad que buscamos, sino que tan solo forman parte del camino.

Otros factores:

Monotonía. Las parejas que llevan varios años juntas no pueden evitar caer en la rutina. Esto no tiene nada de malo, pero lo que sí se tiene que considerar es si esta monotonía implica tedio y aburrimiento.

Alertas. Se debe buscar ayuda profesional o tomar una decisión definitoria cuando haya señales de tedio. Es decir, cuando eviten estar juntos o que busquen la compañía de otras personas en lugar de su pareja.

Conformidad. La aceptación de la pareja, tal cual es, se convierte en un indicador de que la relación ha madurado y que no se basa en emociones y alegría, sino en un crecimiento mutuo.

Fuente: www.revistafamilia.ec


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