La mujer y la maternidad



Apropósito de este mes de mayo me gustaría referirme a esa misión tan importante para la sociedad que es la de ser madre. Sin duda alguna para cada persona la mamá tiene lugar primordial a lo largo de toda su vida.

Hoy en día es muy frecuente oír hablar de los derechos de las mujeres como si habláramos de unos derechos diferentes a los de las demás personas. Para muchos esto es una exageración. Sin embargo, hay algo de razón, ya que la mujer tiene ciertas características que deben ser tomadas en cuenta para armonizarlas con los derechos de todas las personas. Una de ellas es la posibilidad de ser madre.

La mujer tiene derecho a compartir con el padre de sus hijos la responsabilidad de atenderlos, educarlos y formarlos. Y no porque sea su única misión sobre la Tierra, sino porque es la más importante en el aspecto personal y familiar, así como para la comunidad. Pero la seguridad y tranquilidad de la mujer que es madre tiene como base su derecho a ser querida con el amor exclusivo de su esposo, y tiene derecho a que sus hijos sean la expresión del amor mutuo entre ellos y no de la imposición de él u otra persona.

Actualmente es muy claro que ella puede trabajar y ser económicamente productiva, además de cumplir con su misión de mamá.

La maternidad tiene una gran importancia social ya que a partir de ella se provee de nuevos ciudadanos a la sociedad; es verdad que la madre soporta en exclusiva todo el peso del embarazo, el parto y la lactancia, pero fuera de estas tareas que el esposo no puede compartir, el cuidado, atención y educación de los hijos es responsabilidad de los dos. Esta colaboración entre ambos para llevar las cargas de maternidad y la paternidad, es tan indispensable como la que se requiere para que pueda iniciar la nueva vida de los hijos.

El amor maternal se presenta frecuentemente como un ejemplo de amor incondicional, que de no existir haría inviable la supervivencia de sus hijos y a mediano y largo plazo los conduciría a la soledad y la tristeza de no saberse y sentirse verdaderamente amados. Sólo una madre es capaz de amar, pasando por encima de sus propias necesidades, a pesar del cansancio e incluso de la ingratitud.

Es cierto que la maternidad requiere de tiempo y mucha energía para sacar adelante a los hijos durante los primeros años, pero de ninguna manera está peleado con el desarrollo profesional. Al contrario, la maternidad da a la mujer la oportunidad de relacionarse de un modo activo con la vida, con las personas y con la realidad. Desarrolla sus capacidades para la visión de conjunto, porque se vuelve sensible a las necesidades de los demás. Lo que la lleva a ser buena candidata para ocupar puestos directivos.

Debe quedar claro que la maternidad no es un obstáculo sino una oportunidad de crecimiento y desarrollo que ayudará a la mujer a actualizar todas sus capacidades al máximo.

Finalmente, tengamos presente que los hijos no son sólo asunto de la mujer: la paternidad y la maternidad es una realidad que debe ser vivida por el padre y por la madre, con el apoyo de la sociedad.

Fuente: www.redfamilia.org


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