Mi hijo no sabe perder.

Enfadarse, gritar y llorar después de perder un juego es algo normal para la condición humana. Aunque no es fácil, debes enseñar a tu hijo a perder (y a ganar) dignamente.



A todo el mundo le gusta ganar, juegue a lo que juegue: fútbol, el escondite, las cartas… Es muy complicado perder con una sonrisa. Y lo es más aún para los niños, ya que están acostumbrados a conseguir lo que quieren y a ser el centro de atención de sus padres, por lo que aceptan muy mal no obtener lo deseado.

La mayoría de los niños son pequeños líderes en potencia y les gusta decidir a qué se juega, cómo y con quién. A esta edad son muy mandones, y si no consiguen lo que quieren, no dudan en patalear, chillar, llorar o llamar a mamá para que les ayude.

El problema es que cuando se juntan unos cuantos niños en el parque, cada uno tira para su lado, convirtiendo el campo de juego en un campo de batalla.

Por eso, debes enseñar a tu hijo desde pequeñito a que no siempre se gana ni se logra lo que se desea, sobre todo cuando se comparten juegos con otros niños. Ganar unas veces y perder otras es el precio por disfrutar de una actividad compartida, pero el niño que no sabe perder se ganará la antipatía de los otros y nadie querrá jugar con él.

A continuación te voy a presentar algunas orientaciones y consejos para que, de manera progresiva, enseñes a tu hijo a saber perder.

1. Tolerar la frustración

Afirmar que mi hijo no sabe perder implica en el fondo, que mi hijo no es capaz de tolerar la frustración. Perder es frustrante, pero perder en un juego o en un deporte es una frustración que se debería llegar a tolerar.

Lo primero es enseñar a tolerar frustraciones y en el juego es una buena oportunidad. La opción no es evitar las frustraciones, sino dejar que las “sufran” y el propio niño sea capaz de “digerir” ese sentimiento negativo.

Porque desgraciadamente la frustración forma parte de la dinámica humana y tolerarlas y afrontarlas, forma parte del afrontamiento de la vida.

No es una buena actitud aprender a abandonar ante la primera desilusión o dificultad.

2. Evitar la derrota continuada

Lo que sí habrá que evitar, especialmente en los juegos, es que pierda constantemente. Perder y no tener casi nunca la opción de ganar, provoca desmotivación.

Por eso, como padre o madre, tendrás que buscar algún tipo de juego y de contrincantes, donde tenga la opción de ganar algunas veces.

Un niño que juega cinco partidas de ajedrez y pierde las cinco… no creo que le queden muchas ganas de ganar.

3. Evitar ridiculizar o desafiar al que pierde

Otra actitud que hay que evitar en los juegos, es ridiculizar al que pierde o permitir expresiones humillantes hacia el que ha perdido.

Ese tipo de conductas, penalizan gravemente el hecho de perder. Por eso, esta conducta la tenéis que evitar tanto los adultos, como si lo hacen otros familiares o iguales.

4. Evitar demasiada presión competitiva

A veces los padres someten a cierta presión a sus hijos y ponen unas altas expectativas en su victoria. Mensajes del tipo sé que tú eres el mejor, no me vayas a decepcionar, tengo todas las esperanzas puestas en ti, no son adecuadas.

Con ese tipo de mensajes, cuando se pierde se transmite una idea de decepción. No hay cosa más dolorosa para un niño que sentir que decepciona a sus padres.

5. Dar ejemplo

Continuamos ofreciendo estrategias para afrontar esta preocupación de muchos padres: mi hijo no sabe perder.

Una estrategia clave es que tú como padre o madre, seas también ejemplo de saber perder. La forma en la que expresas la frustración cuando pierdes en un juego, cuando pierde tu equipo y cuando gana, es siempre un modelo de referencia para tu hijo.

6. Utilizar autoinstrucciones

Cuando se está inmerso en juegos en los que a tu hijo no le gusta perder, una buena estrategia es que como padre o madre verbalices en voz alta, la manera adecuada de cómo debería tomarse las derrotas.

Por ejemplo, una madre decía jugando al parchís: “vaya, he tenido mala suerte y no he usado una buena estrategia. Tú has jugado mejor y me has ganado. A ver si en una nueva ocasión, tengo más suerte

Otro padre comentaba: “¡Oh vaya! ¡He perdido! Así es el juego. La próxima vez a ver si tengo más suerte.

7. Habla con tu hijo sobre este tema

Si eres de los padres que tiene el problema de mi hijo no sabe perder, y parece que es una situación que no se erradica fácilmente, habla con él.

Se trata de razonar las ideas que venimos ofreciendo:

Que ganar o perder, forma parte del juego.

Al perder se puede aprender de la derrota: en qué has podido fallar, en qué ha sido mejor tu contrincante…

Siempre habrá una nueva oportunidad para jugar y para intentar ganar en esa ocasión.

Finalmente, aceptar cuando se pierde con deportividad y reconocer y felicitar al contrincante que ha ganado y al final, ha resultado ser mejor.


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