¿Por qué es tan malo el aceite de palma?

El aceite de palma es un aceite de origen vegetal que encontramos en multitud de productos alimenticios, que a pesar de su uso tan extendido se convierte en una opción poco saludable.



El aceite de palma es la grasa que se extrae de la palma africana de aceite o palma aceitera, Elaeis guineensis, una especie del género Elaeis.

¿Por qué es tan malo?

Es malo entre tantas otras cosas porque el ácido palmítico empeora la salud cardiovascular, aumentando el colesterol LDL conocido popularmente como “colesterol malo”, unido al impacto medioambiental y social de su modelo de explotación. También se ha relacionado con otras alteraciones metabólicas como la diabetes.

Además es perjudicial por unos compuestos denominados considerados carcinogénicos llamados ésteres glicidílicos de ácidos grasos, que se forman por el procesamiento que se le hace al aceite de palma al someterlo a temperaturas de más de 200º.

Recientemente unos investigadores también descubrieron que el ácido palmítico presente en el aceite de palma producía metástasis en ratones que habían sido inoculadas con células tumorales humanas. Pero no se ha comprobado en humanos ni en ratas sanas.

Lo cierto es que podemos encontrar aceite de palma en la composición de una grandísima variedad de productos (alimenticios y no alimenticios). Desde un punto de vista alimentario, los productos donde comúnmente podemos distinguir la presencia de este aceite como uno de sus ingredientes son los siguientes:

Bollería, tartas, galletas y pasteles: sobre todo en caso de bollería industrial como sustituto de las grasas hidrogenadas y de la mantequilla.

Coberturas y cremas: al fundirse mejor que el chocolate tiende a ser utilizado para mantener y almacenar cremas y coberturas.

Productos untables: es común encontrarlo en margarinas o cremas de cacao ya que por poseer un alto contenido en grasas saturadas tiende a facilitar el untado.

Productos precocinados: es muy común encontrar aceite de palma como ingrediente en una amplia variedad de alimentos precocinados, desde pizzas hasta patatas fritas o alimentos empanados. El motivo es sencillo, además de ser más barato tiende a enranciarse menos.

Aperitivos y chips salados: especialmente porque este aceite tiende a aguantar más frituras que otras grasas.

A pesar de su uso tan extendido, siendo muy habitual encontrarlo en una amplia variedad de productos alimenticios en realidad sumamente diversos (desde galletas a pasteles, pasando por pizzas precocinadas, cremas de cacao o aperitivos salados), la realidad es que desde un punto de vista nutricional no es una opción muy saludable.

El motivo principal lo encontramos en su alto contenido en grasas saturadas (concretamente en ácidos grasos saturados de cadena larga). De hecho, en torno a un 50% de las grasas presentes en el aceite de palma son saturadas. Tal y como han demostrado muchos estudios científicos, un consumo prolongado y regular de grasas saturadas influyen de forma negativa en el aumento del colesterol LDL en la sangre, lo que duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Pero no debemos alarmarnos, dado que para que en realidad el aceite de palma pueda ser perjudicial para nuestra salud deberíamos consumir productos alimenticios elaborados con él cada día y en grandes cantidades. Si no deseas seguir consumiéndolos, una buena opción es fijarte en el etiquetado de los productos que adquieras a partir de ahora, y analizar si en él se encuentra el aceite de palma.

¿Cómo podemos evitar la exposición de nuestros hijos a estos productos?

Dándoles alimentos de verdad, como hacían nuestros abuelos, y no productos (ni galletas, ni nutella, ni bollería, ni leches de crecimiento, ni leches de fórmula salvo excepciones en las que no se pueda dar leche materna, ni precocinados, congelados o no…).

Hay que usar alimentos en su estado original, de los que podrías encontrar en el mercado. Y aprender a leer las etiquetas de lo que compramos, la industria alimentaria se lucra con la ignorancia del consumidor y solo estando bien formados e informados, tomaremos decisiones verdaderamente libres.


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