¿Los niños son cada vez menos tolerantes y más impacientes?



Nuestro acceso a la información y la manera cómo la procesamos ha hecho que podamos satisfacer más rápidamente nuestras necesidades, sin embargo, también nos ha hecho menos tolerantes y más exigentes.

Los adultos sabemos reconocer que vivimos en un mundo muy acelerado ¿Cómo entonces enseñar a los niños a ser pacientes? Esto tiene que ver con la tolerancia a la frustración, explica Patricia de la Fuente, directora de Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil (SEDI) quien menciona que esta tarea cada vez representa un desafío mayor para los papás. El secreto está en aprender a retrasar la recompensa.

Recordemos que los niños tienen que ir desarrollando la capacidad de tolerar la frustración, como una herramienta fundamental dentro de su acervo de habilidades socioemocionales, que utilizarán durante toda su infancia y en el resto de su vida adulta.

A continuación sugerimos las siguientes estrategias para desarrollar en los niños la paciencia:

  1. Uno de los primeros pasos es ser un buen modelo de paciencia y tolerancia, recordemos que los niños aprenden de los ejemplos. Cuando nos encontramos ante una circunstancia que nos puede llevar a la impaciencia, debemos preguntarnos ¿Cómo me gustaría que mi hijo enfrentara esta situación cuando sea adulto? Entonces verbalizar ante el niño: “Me estoy enojando por lo que está pasando… voy a respirar varias veces antes de actuar para tranquilizarme”. De esta forma el niño aprenderá a actuar de forma racional, reflejando autocontrol y calma.
  2. Se recomienda también utilizar frases como “te espero, no hay prisa”. Una forma de ser un ejemplo de paciencia, está el hecho de no presionar al propio niño innecesariamente. Recordemos que si pedimos las cosas “para ya” no estamos siendo congruentes con el modelo de paciencia que queremos proyectar frente al niño. Es importante darle al niño el tiempo necesario para emitir una respuesta de acuerdo a las circunstancias y sin que necesariamente el tiempo de respuesta sea lo más importante. La calma y la reflexión deben tener siempre prioridad.
  3. No debemos premiar la impaciencia respondiendo con nuestra atención a gritos y berrinches, que son las primeras muestras de la falta de tolerancia a la frustración por parte de los niños, al no recibir una gratificación o una satisfacción inmediata. Debemos explicar al niño que todo lleva un tiempo y muchas veces implica esperar un turno, por lo que no puede tener lo que quiere en el momento justo en que lo pide. Por el contrario, si los papás ceden ante su comportamiento, para el niño será una señal de que su comportamiento inapropiado es una forma de manipular para conseguir lo que quiere.
  4. Una forma práctica de hacerles ver que cada proceso lleva su tiempo es invitarlos a observar fenómenos de la naturaleza como el crecimiento de una planta o la germinación de una semilla, por ejemplo. De esta forma podrán identificar que los procesos tienen un curso natural y que no siempre es posible forzarlos o apresurarlos, por lo que hay que saber esperar y tener paciencia. Los cuentos también son una buena herramienta para ejemplificarles cómo los personajes tienen que esperar para conseguir algo.
  5. Utilizar la secuencia de eventos para ayudarlos a entender los tiempos en que se tienen que cumplir los plazos, por ejemplo “Cuando acabe la canción que está tocando ahorita, podremos poner la melodía que tú quieres escuchar”. “En cuanto tu amigo deje de usar el triciclo, puedes tú tener un turno”.
  6. La convivencia entre niños les ayudará a madurar sus habilidades socioemocionales. Durante los primeros días de convivencia escolar pueden darse casos en los que podrían no ser capaces de convivir con sus compañeros, pero poco a poco irán aprendiendo a moderar sus impulsos, a esperar turnos y a entender que todos los compañeros tienen los mismos derechos. Los Juegos de mesa, son excelentes herramientas para para aprender a tomar turnos, practicar la tolerancia a la frustración y saber cómo actuar positiva y constructivamente al perder y/o ganar.

Los niños que son más pacientes, podrán adaptarse con mucha mayor facilidad a cualquier contexto escolar, de ahí la importancia de enseñarles que en la vida hay que saber esperar -aunque esto pueda resultar a veces muy frustrante-, además de saber posponer la satisfacción de nuestros deseos y esperar las recompensas.

Fuente: Patricia de la Fuente, especialista en educación y desarrollo Infantil, con 40 años de experiencia, pionera en la implementación de centros de desarrollo infantil en el país.


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