Los niños y la crisis económica



Estos tiempos de crisis financieras han ocasionado que los adultos nos dediquemos a hablar sobre los problemas económicos con mayor frecuencia de lo que lo hacemos sobre las maravillas de la naturaleza o los momentos felices vividos en familia. Es por ello que los niños identifican al dinero como el culpable de todos los problemas en casa, de los gritos entre papá y mamá y de no tener todo aquello que ven en la televisión o los aparadores de las tiendas.

¡Es verdad! Pensamos todos los que hemos vivido la crisis y sus secuelas; sin embargo, no es el dinero en sí mismo el responsable de los problemas familiares; sino la actitud que nosotros los adultos adoptemos hacia él y los mensajes que les transmitamos a los niños con nuestras palabras y nuestra actitud.

Si bien no es bueno el conformismo, tampoco lo es la postula fatalista que supone que deberíamos tener más de lo que tenemos, o que conjuga el verbo “hubiera” pensando que todo estaría mejor si…

Alguien dijo con sabiduría que no es rico el que más tiene sino el que menos necesita-¿Cuánto necesitan tus hijos para sentirse afortunados?¿Cuánto crees tú que les tienes que dar para cumplir bien tu papel de madre?

Estas y otras preguntas parecidas, determinan la forma como los niños se sienten frente al dinero, las compras o las privaciones.

Los niños entre dos y cinco años toman literalmente lo que comentan sus padres cuando les dicen “No te lo compro porque no me alcanza” o “No tenemos dinero”. Ellos sacan sus propias conclusiones e inmediatamente piensan que toda la familia acabará pidiendo limosna en una esquina. Un pequeñito de casi cuatro años me comentaba en el consultorio, “Tengo miedo, mis papás dicen que están muy gastados y yo se que lo que se gasta ¡Lo tiran a la basura!.

En estas edades es recomendable hablar claramente: “Tenemos dinero para lo necesario; pero no podemos estar gastándolo en dulces o juguetes”.

Es importante también establecer reglas de lo que se compra o no, independientemente de que se disponga o no del dinero y aclarar la diferencia entre no tener dinero para ciertas cosas o no tenerlo para lo elemental.

Los hijos deben saber que son los padres los únicos encargados de afrontar los asuntos económicos y evitar en lo posible involucrarlos en este tema porque nada pueden hacer y se sienten impotentes y culpables.

Mucho menos debemos usarlos de “mensajeros” entre papá y mamá para pedir o para dar entre ellos.

Los niños de 6 años en adelante entienden mejor las altas y bajas en los ingresos de la familia y es importante que cooperen en ahorros para que vayan responsabilizando y al mismo tiempo sientan que ayudan a sus padres.

Muchos pequeños le piden dinero a los Reyes Magos para solucionarle los problemas a mamá o quieren vender sus juguetes para pagar esa renta que debe papá.

Es importante evitar que ellos carguen este tipo de agobios que no les corresponden.

La forma como ellos pueden apoyar la economía de la familia es apagando las luces, no desperdiciando comida, cuidando sus útiles escolares, etc.

A partir de esta edad ya pueden hacer pequeños servicios por los que reciban algunas monedas y pueden ahorrar y gastar en esta pequeña escala para que vayan conociendo el verdadero valor del dinero y el esfuerzo que implica ganarlo.

Los Adolescentes casi siempre quieren mucho más de lo que tienen. Quieren ropa de marca, celulares, dinero para fiestas y diversiones y se quejan amargamente de que no les alcanza; sin importar cuánto reciban.

Muchas mamás se esmeran en darles gusto y no lo logran. En la adolescencia es normal que esto suceda; pero no debes tomarlo a pecho. Aunque ellos te digan que son los únicos que no tienen lo de los demás, puedes responderles que es una bendición que tampoco tengan las penas o las enfermedades de otros.

Un buen ejercicio e esta etapa de la vida es voltear a ver para abajo en vez de para arriba.

En todas las edades es importante recordar que las carencias suelen ser grandes maestras en la vida y que es necesario que vivan estas carencias aunque se esté en posibilidades de evitarlas.”¿Por qué? Te preguntarás, si yo vivo para mis hijos y todo lo que tengo es para ellos!”.

Bueno, pues porque solo se aprecian las cosas si nos cuesta trabajo adquirirlas y los excesos matan las ambiciones y las motivaciones.

Yo escucho muy a menudo de voz de los padres que dicen “Le he dado todo lo que yo nunca tuve y no lo agradece”. A estos padres les diré que no se olviden de darles lo que ellos si tuvieron, es decir aquello que los hizo ser lo que ahora son. Eso que si tuviste pudieron ser sacrificios, renuncias, dolores, etc. Que lejos de hundirte te hicieron crecer como persona ¿Porqué negarles a los hijos la misma oportunidad?

Esta crisis económica fuerza a los padres a negarles cosas a los hijos y creyendo que los dañan a crecer y a valorar.

Los problemas, cualquiera que sean, serán percibido por tus hijos como tu se los “vendas” y la actitud con la que ellos vean la vida será el resultado de lo que vean en ti.

En época de “Vacas flacas” podemos hacer “afectos gordos”, es decir, podemos sacar a flote todo aquello que no se compra con dinero y que nadie nunca nos podrá quitar: La voluntad de vivir y el amor a los nuestros.

Fuente: www.juliaborbolla.com

 


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