¿Pan de molde o pan tradicional?

Ambos contienen los mismos ingredientes básicos, pero el de molde añade azúcares y grasas que lo convierten en menos sano.



Ambos tipos comparten sus ingredientes básicos: harina, agua, sal y levadura. Pero el de molde, para lograr su textura, su sabor y conseguir que se conserve durante más tiempo, añade a su receta grasas, azúcares y aditivos. Lo que ocurre es que con esos añadidos lo convierte en menos saludable que el pan tradicional.

Aunque el valor calórico es prácticamente similar, un poco menor el del pan blanco, la diferencia se encuentra en las grasas. El pan normal aporta muchas menos que el pan de molde: pan blanco, 1,6 gramos de grasa por cada 100, pan de molde, 3,8 gramos.

Dentro de los diversos tipos de pan tradicional, el mejor es el integral o multicereal. El que contiene menos grasas es el pan de centeno, con 1 gramo de grasa por cada 100. Pero además existen esas barras vendidas en supermercados, gasolineras que llegan ya elaboradas y se hornean en los establecimientos. Este pan puede llevar algún añadido como aceite o leche, para que su sabor o textura sea diferente, pero sus aditivos siempre serán en cantidades mucho más bajas que los del pan de molde.

Los hidratos de carbono del pan son de absorción lenta, procedentes de las harinas utilizadas en su elaboración –mejor si utilizan granos enteros que harinas refinadas. Sin embargo, el pan de molde, además de estos hidratos, contiene azúcares simples, que son poco recomendables para la salud en general, y para la salud bucal en particular. Además, en la línea de la salud bucal, el pan de molde no ayuda para nada al desarrollo de la boca de los niños, más bien interfiere, perjudicándolo.
Teniendo en cuenta que al introducir la alimentación complementaria muchos bebés comen purés y es difícil que adquieran la habilidad de masticar, esto se hace aún más complicado si los bocadillos que comen nuestros niños se elaboran con pan de molde.

Lo práctico del pan de molde es que dura más tiempo y se consume en casa siempre fresco. Con la falta de tiempo y las prisas, muchas familias hacen compras semanales de alimentos, optando por el pan de molde, ya que guardado en la nevera, podemos tenerlo durante días fresco.

Pero el secreto, para que nuestra dieta sea más saludable, es conservar el pan tradicional en casa. Comprado en grandes cantidades, puede congelarse y descongelarse cuando lo necesitemos, logrando que la falta de tiempo no sea un impedimento para comer sano.


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