Descomposición de alimentos



Todo ser vivo nace, crece, se reproduce y muere; aquellos destinados al consumo humano acortan su ciclo vital, pues son cosechados o sacrificados antes de que mueran naturalmente, lo cual inicia el proceso de descomposición ocasionado por dos factores:

Biológico. Presencia de microorganismos que se alimentan de la materia orgánica; de igual forma, las enzimas producen reacciones químicas que aceleran el proceso de descomposición.

Ambientales. Luz, humedad y temperatura aumentan o disminuyen la velocidad con la que se transforma la comida; por su parte, la presencia de oxígeno ocasiona oxidación (propicia cambio en la estructura de los alimentos).

CONSECUENCIAS

Los agentes biológicos y ambientales que alteran la constitución de los alimentos provocan cambios en cuanto a su sabor, olor, vista y consistencia, entre otros. Generalmente, al probarlos, observarlos, olerlos y/o  tocarlos son diferentes que cuando se ingieren frescos, y estas pistas alertan al consumidor, pues al comerlos y/o beberlos en  esta etapa pueden generar intoxicación (envenenamiento) e infecciones.

EN GUARDIA

Los alimentos frescos de origen vegetal y animal deben contar con los cuidados necesarios que permitan conservar sus propiedades por un periodo más largo y , de esta manera, puedan ingerirse sin peligro. Por ello, se recomienda poner en marcha las siguientes medidas:

Frío. Carnes, mariscos, huevos, lácteos u otros alimentos que requieran refrigeración no deben permanecer a temperatura ambiente por más de dos horas (una hora si el termómetro supera los 30°C). Aunque los productos de origen vegetal suelen durar más tiempo a la intemperie, conviene guardarlos en el refrigerador.

Congelamiento. Aquellos que se quiere preservar por mayor tiempo deben ser congelados, pero sin causar quemadura por congelamiento, la cual se produce cuando los alimentos no se envuelven en paquetes herméticos, provocando con ello manchas de color gris o café.

Temperatura. Se debe vigilar que los empaques de la puerta del refrigerador se encuentren en buenas condiciones para que el cierre sea hermético. Asimismo, no abrirla con demasiada frecuencia, sacando sólo lo necesario y cerrando de inmediato. Es recomendable dejar espacio entre los alimentos almacenados, de forma que el aire frío circule bien por todo el interior.

Funcionamiento. Al notar que el refrigerador no enfría adecuadamente, ya que no está conservando bien los alimentos, al contrario, los está enfriando de más, conviene llamar al técnico.

Revisión. Se debe almacenar la cantidad de comida que se pueda consumir sin riesgos, a veces no es posible hacer el cálculo exacto, pues las compras se hacen en un día no laborar, e en ocasiones se adquiere tal cantidad de comida que debe permanecer más tiempo del previsto en el refrigerador, por ello se recomienda revisar regularmente su contenido y desechar los alimentos que ya no se encuentren aptos para comer.

Fuera. Aquellos que no sean refrigerados, deben estar en un lugar fresco y seco, alejados de la luz y fuentes de calor. Conviene revisarlos cada cierto tiempo para verificar si aún  se pueden consumir y, en caso contrario, tirarlos al bote de basura.

MAYOR DURACIÓN

En ocasiones, los alimentos son empacados en recipientes de cartón, lata o vidrio con el propósito de conservar sus propiedades. Antes de consumirlos, se debe tomar en cuenta la siguiente información que aparece en el empaque:

Fecha de consumo preferente. Es el momento a partir del cual el producto deja de presentar todas sus cualidades integras, por lo que su color, sabor o consistencia pueden verse alteradas. A pesar de esto, es posible consumirlo porque no representa ningún riesgo para la salud.

Fecha de caducidad. Tiempo límite para preservar las características sanitarias y de calidad del producto. Después de esta fecha no debe comerse y/o beberse, ya que es peligroso.

Estado. Antes de adquirirlos se debe observar que los envases no estén dañados, pues si presentan fisuras, el contenido se descompone rápido, además de que puede ingresar material que los contamine. Una vez en el hogar, se tienen que almacenar en sitios frescos y secos.

Alerta. Estar pendiente sobre esta clase de productos para que su contenido no resulte inservible. Una vez abiertos, lo mejor es ingerir cuanto antes su contenido. De igual forma, cuando sobre cierta cantidad, lo indicado es guardarla en el refrigerador y consumirla antes de la fecha de caducidad; en cuanto a los que permanecen a temperatura ambiente, lo recomendable es mantenerlos en sitios alejados de fuentes  de luz y calor, además de cerrarlos herméticamente para evitar la presencia de oxígeno y microorganismos que los contaminen.

Orden. En la despensa y refrigerador, los alimentos deben ubicarse de acuerdo al momento en que fueron adquiridos. Se debe tener especial cuidado con aquellos que no lleven etiquetado, pues se puede olvidar cuándo se compraron, así que una forma sencilla es anotar en el empaque el día en que llegaron a casa. Siempre que se tenga alguna duda sobre la seguridad de un alimento, la mejor opción será desecharlo.

 


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