¿Por qué hay bebés que no gatean?

Aunque cada bebé es diferente y tiene un ritmo en el crecimiento muy personal, el gateo es una etapa vital en el proceso y desarrollo de todos los niños.



La gran pregunta. Gatear es positivo para el desarrollo de un bebé. ¿Qué pasa si no gatea? Pues que se pierde todas esas cosas que hemos comentado y que, en consecuencia, las tiene que ir aprendiendo más adelante. A bote pronto, la gran diferencia es a la hora de dominar el suelo a cuatro patas: qué hace un bebé cuando empieza a caminar y se cae. Como ya hemos explicado, el que controla mucho el suelo sabe qué hacer, mientras que el que camina sin haber gateado no tanto. Uno es capaz de desplazarse o levantarse y al otro le cuesta más. De hecho hay niños que se caen y ni se mueven. Solo lloran esperando a que alguien les ponga otra vez de pie.

Pero si es el caso de tu bebé no sufras: no gatear no es síntoma de que le pase algo. Es cierto que no es lo más habitual, pero eso no quiere decir que tenga algún problema neurológico.

¿Es posible que algunos bebés no gateen por culpa de los padres?

Sí, es posible. Yo mismo en la consulta me he encontrado en más de una ocasión con padres que no ponen a sus hijos en el suelo… claro, si no están en el suelo es imposible que puedan gatear. A los 9 meses les pregunto si gatea y me responden que como el suelo está frío no lo ponen, o que lo ponen y no aguanta nada, que se enfada y que entonces lo vuelven a coger.

Lo ideal es ponerle en el suelo y estar con él, y si puede ser, estar por él. Así compartes espacio y tiempo y no se siente abandonado en un medio en el que aún no sabe desenvolverse. Estando con él irá probando poco a poco sus movimientos y capacidades y, si tiene que gatear porque tiene interés, lo hará.

Por otro lado, hay bebés que no gatean porque sus padres les estimulan mucho más a estar de pie. Promueven esa postura, tanto en un andador como cogiéndole por las manitas, y lo que consiguen es que el bebé tenga todo el interés motriz en desplazarse de ese modo y ninguno en una manera de desplazarse en que fijan la atención en el suelo, más que en lo demás.

Vamos, que se les enseña a andar cuando no son capaces de hacerlo, y entonces no caminan porque son pequeños, y no gatean porque quieren caminar… y lo que acaba pasando es que el bebé permanece sentado y pide las manos de sus padres para que le ayuden a llegar a otros lugares, a lo que responden con sorna con aquello de “a ver si aprendes a caminar ya, que me tienes la espalda hecha polvo”, cuando probablemente la situación habría sido muy diferente si nadie hubiera enseñado al bebé a andar antes de tiempo. Por eso el consejo es el siguiente: si quieres que gatee, no lo pongas a andar.


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