Tips para evitar rivalidades entre hermanos



8 de cada 10 hermanos van a pelear y competir en la infancia, plantea la autora Karen Doherty del libro “Sibling Rivalry”. Afirma que 4 de cada 5 hermanos se atormentarán, pelearán, pegarán y molestarán en algún momento de la infancia”.

“La rivalidad entre hermanos surge de la necesidad percibida de competir por la atención y el amor de mamá y papá. Casi siempre aparece desde el nacimiento del segundo hijo”, explica la sicóloga especializada en Terapia Infatojuvenil, Psicosocial y Familiar Suiry Arellano, “en el fondo es la búsqueda de reconocimiento y el miedo al abandono o rechazo por parte de papá y mamá”.

¿Qué puedes hacer para que aprendan a apoyarse en lugar de vivir peleados?

No los compares. No le digas a uno que el otro puede hacer algo mejor, no sirve para motivarlos y si para enojarlos. Cada uno de tus hijos es único y merece tener sus propias metas y el apoyo que necesita para alcanzarlas.

No minimices su enojo o resentimiento. Recuerda que es una emoción natural y no hay que reprimirlo. Es normal que los hermanos se pongan furiosos entre ellos. Lo que necesitan es que sus papás les expliquen que los adultos también se enojan, pero que han aprendido maneras de manejarlo y expresarlo que no agreden, no son crueles ni peligrosas.  Tu gran reto es reconocer lo que están sintiendo y no perder la calma, para ayudarlos a entender mejor sus emociones.

Evita situaciones que los hagan sentir culpables. Lo primero, según el Instituto, es enseñarles que las emociones y las acciones no son sinónimos; que pueden sentir enojo y decidir no hacer nada en ese momento. Como padres, es muy importante actuar de inmediato para impedir que hagan algo de lo que después se van a arrepentir.

Cuando sea posible, deja que arreglen la pelea entre ellos. Los papás debemos estar atentos y tener sensibilidad para decidir qué los dejamos resolver solos y cuándo intervenimos para subsanar la situación, cuidando siempre crear un ambiente de respeto en casa.

No permitas golpes bajos. Ni hablados, en actitud o físicos. Las heridas emocionales que resultan de sentirse humillado o maltratado y violentado por un hermano pueden durar toda la vida.

Fuente: www.bbmundo.com

 


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