Mitomanía: el círculo vicioso de la mentira



Todos mentimos en alguna ocasión y en nuestro día a día contamos “mentiras piadosas” para contentar a alguien o mentirijillas, que son mentiras sin importancia, pero el problema aparece cuando las mentiras se convierten en algo constante en el día a día de una persona, porque entonces estamos hablando de un mentiroso compulsivo, o lo que es lo mismo, un mitómano.

La mitomanía es un trastorno psicológico en el que la persona afectada miente diariamente para conseguir admiración o atención. El fin de la mentira de los mitómanos no es engañar o estafar sino deformar la realidad para convertirse en el protagonista de todas las historias. Al principio cautiva a todas las personas y obtiene admiración y respecto, pero cuando la gente comprueba que sus historias no son verdaderas comienzan a aislarlo y a rechazarlo. Los familiares de un mitómano saben de su falsedad y no le prestan demasiada atención a sus historias y a la hora de tomar una decisión importante no lo toman en cuenta.

¿Cómo comienzan las mentiras?

En un principio los mitómanos comienzan a mentir para evitar un castigo o una falta de responsabilidad ante una tarea asignada. Los beneficios que originan las mentiras se convierten en un círculo vicioso para volver a mentir. Existe una línea muy fina casi invisible entre una pequeña mentira y la mitomanía, que es una mentira por repetición y con sensación de impunidad. El mitómano aunque quiera no puede dejar de mentir, pues la mentira ya forma parte de su comportamiento y trata de adornar toda la verdad con mentiras. Además, miente de forma tan compulsiva que es capaz de creerse sus propias mentiras.

Un comportamiento mitómano puede originarse debido a una situación de estrés o cuando la persona se encuentra en una situación comprometida. No se sabe ciertamente cuando puede aparecer este comportamiento, pero los familiares y amigos son los primeros en darse cuenta debido a la convivencia y a la inconsistencia de las mentiras.

Los familiares y amigos de un mitómano al percatarse de este trastorno deben intentar que el mitómano se dé cuenta de su comportamiento erróneo. Tienen que hacerle ver sus propias mentiras pueden llevarlo a la pérdida de confianza de todos sus conocidos. Esto es muy complejo ya que en ocasiones los mitómanos no quieren reconocer que están actuando de forma incorrecta y se niegan a ver la realidad.

Perfil del mitómano

  • Aunque no está del todo demostrado, normalmente suelen ser personas del sexo masculino.
  • Son personas muy narcisistas.
  • Suelen tener baja autoestima.
  • No son muy hábiles socialmente.
  • Son desconfiados.

Consejos para prevenir las mentiras

Los mentirosos entran en el círculo vicioso de la mentira para esconder sus propios miedos y deficiencias. Para evitar entrar en ese círculo, puedes tener en cuenta los siguientes consejos:

Desde pequeños hay que enseñar a los niños que hay que distinguir entre la verdad y la mentira y que esta última no nos lleva a buen fin. Hay que aprender que la verdad siempre nos hace libres y la mentira nos envuelve en su falsedad pues ya dice el refrán:  ”Se coge primero a un mentiroso que a un cojo”.

Hay que fomentar la autoestima en nuestros hijos desde que son pequeños y valorar siempre sus éxitos por pequeños que sean para que el niño comprenda que lo que se consigue con esfuerzo siempre tiene mucho valor.

Si conoces a una persona que padezca este trastorno, trata de explicarle las consecuencias de su comportamiento y de que entienda que al final la gente se cansará de él y nadie le creerá.

Una persona que padezca este trastorno tratará de buscar cualquier excusa para no tener que acudir a pedir ayuda a un profesional, por eso los primeros que acuden a buscar ayuda son sus familiares y amigos. Los mitómanos pueden empezar su tratamiento a partir de los 18 años, pues antes de esta edad este trastorno puede confundirse con cuentos o fábulas infantiles en donde el niño mezcla la mentira con la realidad.

El tratamiento para la mitomanía consta de dos tipos de actuaciones: las terapias cognitivas-conductuales y la comunicación. En la primera actuación se realizan acciones, ejercicios o actividades que ayudan al mitómano a encontrar el origen de su baja autoestima y su inseguridad. Después de conocer el porqué de la baja autoestima, en las terapias se trabaja con ella, reforzándola y enseñando al paciente a valorarse tal y como es. El objetivo es reducir el número de veces que la persona miente al día. En la segunda actuación se trata la comunicación como un instrumento básico que aporta las herramientas sociales necesarias para combatir la enfermedad.

Los resultados del tratamiento son visibles a medio y largo plazo ya que es necesario reeducar la percepción de la realidad del mitómano. Es necesario ser paciente y tenaz para ayudar a una persona que sufra esta enfermedad. La mitomanía es una enfermedad difícil y compleja para las personas que están afectadas pero también para sus familiares y amigos.

Fuente: www.centromujer.republica.com

 


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