Consejos de supervivencia para mamás y papás solteros.

Hoy en día ser un padre o una madre soltera es algo común, sucede en todas partes, en distintas sociedades y en diferentes niveles sociales.



Criar a un hijo se asemeja a un viaje en barco, puesto que nos enfrentamos con tormentas, marejadas y en ocasiones, con una mar en calma. Si ya es difícil hacerlo en pareja, hacerlo sola o solo lo es aún más.

Recuerda que hay muchísimos padres como tú, en todo el mundo, criando hijos por su cuenta. Solo porque ahora estás a cargo de un kayak para una persona, en lugar de una canoa para dos, no significa que no puedas navegar sobre las muchas aguas tumultuosas que enfrentarás. Los consejos que encontrarás a continuación te facilitarán el camino.

1. Cuídate

Sería estupendo poder ir a un balneario de lujo para descansar, pero en las primeras etapas de la maternidad se trata de atender tus necesidades básicas. Es común que olvides cuidar de ti misma, sobre todo cuando no tienes un compañero para recordarte que lo hagas.

“Tenía que asegurarme de que comía lo suficiente”, dice Rachel Sarah, autora del blog y libro titulados Single Mom Seeking (algo así como “Mamás solteras en la búsqueda”). “También aprendí lo importante que es dormir lo suficiente, lo cual significaba dejar bastantes tareas sin hacer. Mi casa siempre estaba hecha un desastre, pero tuve que relajarme”.

Sarah comenta que también incorporaba breves sesiones de ejercicio físico a su vida, siempre que podía.

2. Une tus fuerzas

Ser la mamá o el papá solitario en el parque, cuando está repleto de parejas los fines de semana, puede resultar aburrido. Es probable que tampoco te haga mucha gracia estar sola con tu bebé en casa, todas las tardes.

Conocer a otros padres puede ser de gran ayuda. Si te cuesta conocer amistades, plantéate unirte a un grupo de apoyo para madres o padres sin pareja. Muchos de estos grupos los encontrarás en línea. Puedes unirte al grupo de Mamás solteras de la Comunidad de BabyCenter o en alguna red social.

Pregunta en tu centro de salud, iglesia o centro comunitario si saben de grupos o clubs de mamás o papás solteros en tu zona. Y si no lo encuentras, considera iniciar el tuyo propio.

3. Participa en tu comunidad

Un grupo de personas que te apoya puede proporcionarte apoyo emocional y una sensación de pertenencia. Y eso es el antídoto perfecto contra el aislamiento que conlleva ser madre o padre soltero.

No te centres solo en conocer otros padres solteros, ya que cuanto más variado sea el grupo que te apoya, mejor. “Contar con un círculo de personas en el que reina la diversidad es muy importante”, dice Alexandra Soiseth, autora de Choosing You: Deciding to Have a Baby On My Own. (Te elijo a ti: la decisión de tener un bebé sola).

Si eres introvertida, puede resultarte difícil participar en eventos que se lleven a cabo en tu comunidad. Tendrás que forzarte para asistir a reuniones sociales. Una recomendación es unirte a una iglesia o a clubs de mamás o papás ya establecidos o bien, acudir a la hora de cuentos de la biblioteca pública más cercana. Recuerda que conocer gente nueva te será más fácil con la práctica.

“Solía ser mucho más tímida. Al principio, me daba vergüenza decirle a la gente que era mamá soltera. Pero tuve que salir de mi cascarón. Me hice más sociable por pura necesidad”, confiesa Sarah.

4. Acepta la ayuda que te brinden

Para algunas personas, esto es fácil de decir, pero difícil de hacer. “A veces siento que no tengo por qué sentirme abrumada, ya que yo misma decidí ser madre soltera”, dice Soiseth. “Pero intento recordar que esto no cambia el hecho de que necesito ayuda”.

Soiseth cuenta que estaba tan agobiada durante las primeras semanas después del nacimiento de su bebé, que a los cuatro días de la llegada de sus padres, les pidió que se encargaran de cocinar y lavar la ropa. Así descubrió que los bebés tienen el don de unir a las personas. “Mi relación con mis padres ha mejorado muchísimo desde que nació mi bebé”, comparte Soiseth.

5. No envidies a las parejas

“Solía sentir envidia de las amigas que tienen esposos que son muy buenos padres, que realmente querían estar con ellas, que querían ayudar”, dice una mamá que prefiere permanecer en el anonimato. Pero dice que aprendió, que es demasiado fácil caer en el espejismo de que todo sería perfecto si tuvieras pareja.

“Lo cierto es que todo el mundo tiene problemas, incluso las parejas casadas”, dice. Cinco años más tarde, ha descubierto que ser mamá soltera tiene sus ventajas. “Encuentro que es mucho más sencillo tener que preocuparme solo de las necesidades de una persona más”, explica.

La envidia constante se puede convertir en resentimiento y amargura, lo cual te mina la energía. En lugar de eso, céntrate en las cosas de tu vida por las que estás agradecida, incluyendo a tus amigos casados.

6. Haz planes de contingencia

Es medianoche, tu bebé tiene fiebre y no tienes medicamento. O bien, tú también estás enferma, vomitando y no puedes cuidar de tu bebé. Sin la presencia de otro adulto en tu vida, ¿qué puedes hacer?

Es importante estar preparada para este tipo de situación. Descubre si hay un servicio de cuidado de niños de emergencia en tu zona. Ten en cuenta que estos servicios pueden ser caros, pero te pueden sacar de un apuro.

Además, desarrolla una “lista de emergencia” de amigos y miembros de la familia con quienes sabes que puedes contar. “Una vez, a 4:00 de la madrugada, estaba tan enferma que no podía ni cuidar de mi bebé. Sabía que mi amiga Lyde estaría despierta, ya que sale a correr muy temprano todos los días, así que la llamé y vino de inmediato”, dice Soiseth.

7. Encuentra cuidado de niños en los lugares más insospechados

“Establece una red de personas que puedan cuidar a tus niños”, recuerda Soiseth, quien admite pagar más por servicios de cuidado de niños que por la renta de su vivienda. Sin embargo, aclara que no le pesa pagar porque le cuiden a su bebé.

Pero además de contratar servicios de niñeras tradicionales, Soiseth sugiere estar abierta a ideas menos convencionales. Por ejemplo, durante el primer año de vida de su hija, tuvo una estudiante viviendo con ellos. La chica cuidaba del bebé a cambio de no pagar renta. Soiseth también compartía una niñera con una amiga por las tardes.

Otra buena idea es intercambiar el cuidado de los bebés con otras familias. “Mi amiga cuidaba de mi bebé mientras yo hacía varios mandados y tareas del hogar, y yo cuidaba del suyo cuando ella y su esposo salían juntos a cenar”, dice. Los intercambios te dan un respiro a ti y proporcionan a tu hijo un compañero de juegos. ¿Qué hay mejor que eso?

Fuente: www.babycenter.com


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