“Lo hago después” ¿Por qué procrastinamos?



Encontramos justificaciones para no tener tiempo, nos decimos “lo haré después” pero en el camino se interponen un montón de “pendientes” que tal vez no sean tan importantes o actividades no previstas, para cuando nos damos cuenta, hemos gastado mucho tiempo y no hicimos lo que dijimos que haríamos.

La zono de confort es eso a lo que estamos acostumbradas, son los límites que nos hemos establecido, aquello en lo que nos sentimos confiadas y seguras; es una especie de refugio, el problema es que también estamos atrapadas ahí, dejando pasar oportunidades, ideas o relaciones que podrían cambiar  nuestra vida.

Y es que de las formas más simples para “evitar fracasar” es no hacer las cosas. No importa si tu objetivo es bajar de peso, hacer remodelación en tu casa, iniciar un negocio o escribir una novela; encontrar pretextos para evitar hacerlo es muy sencillo y es que más allá de qué es lo que estamos postergando, hay una razón principal por la que procastinamos: tomar acción implicará un sacrificio y el riesgo de sufrir.

Quizá tengamos miedo a perder el control; las cosas no siempre salen de la forma en que deseamos y estas expectativas son más difíciles de cumplir cuando hay otros involucrados, por lo que este puede ser un facto para sentirnos dudosas ante lo que hay que hacer.

Otra razón es no sentirnos a la altura de las circunstancias; especialmente cuando nos enfrentamos a proyectos que parecen muy grandes, de pronto nos sentimos abrumadas y nos puede parecer una carga muy pesada. Quizá no tengamos suficiente confianza en nosotras mismas y tememos no poder cumplir con el objetivo, por lo que decidimos postergar.

También existe el miedo a alcanzar el éxito. A veces se nos olvida que el éxito también puede ser aterrador, pues se trata de algo desconocido. Pero para algunas personas, este temor llega a ser paralizante; cuando se aproximan a la meta se comienza a sabotear y procrastinan aquellas cosas que saben que les ayudarán a lograr lo que desean. El temor de no saber cómo lidiar con el éxito o de vernos transformadas, puede ser suficiente para que dejemos las cosas para después.

Sin embargo, procrastinar no es igual para todas, hay para quienes la adrenalina de las fechas límite resulta una motivación y logran trabajar mejor bajo presión. Sin embargo, incluso en estos casos, es importante asegurarnos de que el estrés no nos consuma.

Fuente: www.supermujer.com.mx

 


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