¿Cómo superar la amaxofobia? ¿Sabes qué es?

El 22% de los conductores siente ansiedad al volante; muchos se bloquean de tal forma que dejan de usar el coche.



Primero, la definición: “Se trata de una fobia específica de carácter situacional que se produce antes y durante la conducción, y que puede afectar a otros niveles. No se trata únicamente de una desconfianza a la conducción propia, sino que puede estar motivada por el temor a los comportamientos de otros conductores”, explica el psicólogo especialista en la materia Ignacio Calvo. Una fobia con orígenes diversos, según detalla el experto.

LAS CAUSAS

Ignacio Calvo destierra el mito de que la amaxofobia está provocada únicamente por haber sufrido algún accidente: “Puede que ese sea el factor menos típico de todos. Existen muchos otros que derivan en este problema, como el simple hecho de que no te guste conducir.

En grandes ciudades, donde es fácil ir de un sitio a otro sin tener que recurrir al coche, es normal que las personas que no vean ningún atractivo en conducir prefieran viajar en metro o autobús. “Eso, a la larga, provoca que esos conductores terminen por coger miedo al coche ante el temor de no saber manejarlo”, detalla el especialista.

Esos son dos factores, pero este miedo puede estar también relacionado con el hecho de que, conforme vamos cumpliendo años, nuestros niveles de preocupación tienden a aumentar: “Llevar a tus hijos al colegio y plantearte la posibilidad de tener un accidente con ellos a bordo, el miedo de sufrir un infarto en la carretera si ya hemos tenido un episodio cardiovascular… Son muchos los factores que pueden terminar generando en nosotros un cuadro de amaxofobia”, comenta Calvo.

En cuanto al perfil, personas mayores de 40 años y, normalmente, mujeres, aunque el psicólogo tiene claro que muchos hombres ocultan su ansiedad: “La conducción sigue siendo considerado un acto muy masculino, por eso muchos se resisten a admitir que tienen miedo a hacerlo. ‘¿Cómo voy yo a tener miedo a conducir, si es algo que hace todo el mundo con gran pasión?’. Aunque lo cierto es que también hay muchos hombres que desarrollan un miedo a la carretera; no se trata de patrimonio de las mujeres”, afirma.

En definitiva, ya sean ellos o ellas, mayores o jóvenes, lo cierto es que a todos les resulta sencillo encontrar muchas alternativas al coche. Todos se van poniendo excusas hasta que, irremediablemente, se les olvida conducir. Y ahí nace la fobia.

Actuando sobre UNO de los tres elementos principales o ir combinando pequeños cambios a cada uno. Cambiar los pensamientos, o las emociones, o el comportamiento, o un poquito a cada uno. Cambiar el círculo vicioso negativo a positivo.

¿CÓMO?

Respecto a los pensamientos:

  • Detectar los pensamientos irracionales y combatirlos, te recomiendo qué pienses cuáles son tus pensamientos irracionales y los escribas.
  • Respecto a las sensaciones de las emociones:
  • Practicar la relajación a través de la respiración principalmente. Hay que practicar y practicar para que cuando te sientas las sensaciones desagradables puedas controlarlas. Si no se practica fuera del coche hasta que sea algo que puedas hacer con facilidad, no servirá de nada en el coche. Hay muchas y diferentes técnicas y tú eres quien tienes que elegir la que mejor se adapte a ti: respiración diafragmática, meditar, mindfulness, yoga, visualización, hipnosis, etc…

Respecto al comportamiento:

  • A la que sepas gestionar un poco mejor las emociones que pueden aparecer al conducir, ¡HAY QUE CONDUCIR! , poco a poco, a tu ritmo, al principio si quieres solo sentarte en el coche sin ni siquiera ponerlo en marcha, que os hagáis “amigos” de nuevo, que te reconcilies con él.
  • Haz que sea un espacio acogedor, limpio, ordenado, un ambientador que te guste, un detalle que te traiga un buen recuerdo, hay gente que pone los zapatitos del peque, o un adorno que le guste, en fin, detallitos que te hagan sentir bien.
  • ¡ Música!, si te gusta, claro, tú eres quien decide, pero una música animada y que te guste, parece una tontería, pero ayuda a sentirte bien (si cantas, mejor 😉 ).
  • Piensa que la conducción no se olvida, no será empezar de cero como cuando lo hiciste por primera vez.
  • No sé si conduces o no, pero puedes hacer alguna clase de reciclaje en alguna autoescuela con la tranquilidad del doble mando (y si el profesor se ha formado en amaxofobia, mejor que mejor) O puedes hacerlo con tu coche poco a poco y sobre todo a tu ritmo. Que te acompañe algún familiar, o algún amigo/a, que te digan lo menos posible, que sepa qué es lo que te pasa y con quien tú te sientas cómoda.
  • No importa si recorres una calle, fíjate objetivos pequeños que puedas cumplir y prémiate por ello, y si no lo consigues a la primera no importa, no hay límite de intentos.

Aquí tienes un resumen de las estrategias para poder alcanzar tu objetivo de perder el miedo a conducir:

Estrategias para conseguirlo:

  • No juzgues tu conducción ni la de los demás.
  • No te anticipes a lo que pueda pasar pero que no está sucediendo.
  • Poner música que te guste, que te motive, que te traiga buenos recuerdos, y si cantas mejor!
  • Haz del vehículo un espacio propio, llévalo limpio, ordenado, pon un ambientador agradable que te guste, algún detalle personal. (Yo llevo una diadema de pequeñas flores que me recuerda un bonito día en una feria medieval).
  • Disfruta del trayecto y no pienses únicamente en el destino.
  • Distrae los posibles pensamientos negativos. La técnica de verbalizar lo que vas viendo y haciendo, te ayudará a centrar la atención y que se vaya la tensión.
  • ¡Practica! Ya sea en una autoescuela con un formador vial especializado si hace tiempo que no conduces. O en el día a día de tu conducción si lo prefieres. Pero lo más importante es que no evites conducir.

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