El mal humor del padre causa problemas en el desarrollo emocional.

La ausencia de la figura paterna genera en los hijos cierta dificultad de adaptación, problemas de relacionamiento y de límites, una necesidad de la imagen de autoridad.



La madre es considerada como la principal imagen, la primordial e irreemplazable en materia del cuidado de los niños, pero, la figura paterna tiene su propio rol preponderante en la crianza y el desarrollo de la vida de los hijos. Ninguno de los dos son elementos contrapuestos, sino que, forman parte de ese “todo” tan necesario para los pequeños.

Tanto el afecto como el rechazo de ambos es arena propicia para afectarlos psicológicamente, así sus emociones más notorias como la seguridad y la autoestima.

Si el padre se encuentra padeciendo estrés, al grado de repercutir en el trato con el hijo, entonces, nos encontramos frente a un problema más profundo.

La falta de un padre en la casa, no poder contar con él para cualquier decisión, para compartir algo, o simplemente el hecho de saber que no está, puede generar estados adversos en el pequeño. Al contrario, si se cuenta con su apoyo y su participación en la vida cotidiana, puede adaptarse con facilidad, compartir con frecuencia, llevar su desarrollo y crecimiento con más serenidad.

En medio de la rutina diaria, muchos padres viven padeciendo altos grados de estrés. A mediano o a largo plazo, esto acaba por afectar de gran manera a la vida familiar, al niño y en especial a esa relación entre padre e hijo.

Psicólogos de la Universidad Estatal de Michigan llevaron a cabo estudios en los que investigaban en especial la relevancia que tienen los padres en el desarrollo vital de los hijos. El trabajo de estudio se hizo sobre 800 familias, cuyos resultados permitieron observar los estados psicológicos de los padres, los que con énfasis sellan progresivamente a los hijos a lo largo de la vida, haciendo que sus habilidades en sociedad decaigan como el autocontrol y la capacidad de cooperación.

En este estudio se observó que, en los primeros años, en la etapa inicial de los niños (entre 2 o 3 años de vida) es un factor determinante si el padre se encuentra con algún cuadro depresivo. La conclusión a la que se llegó es que su desarrollo cognitivo y de lenguaje puede quedar afectado. En cambio, esto no sucede si la depresión es de la madre.

También podemos destacar que este tipo de problemas afecta en mayor medida a los varones que a las niñas, pues, es en ellos en quienes la imagen de padre repercute con más fuerza a raíz del proceso de identificación que se marca más en ellos. Esto sucede aun contando con el apoyo emocional de la madre.

Psicólogos de la Universidad de Connecticut llevaron a cabo un estudio acerca de la ausencia del padre y su repercusión en la vida social del hijo. Fueron estudiados los casos de 10.000 padres y sus hijos cuyo resultado arrojó que aquellos que no contaban con el padre presente se sentían rechazados, sufrían de baja autoestima e inseguridad y en su relacionamiento se comportaban de manera agresiva.

En los últimos tiempos se ha intentado dar mucho énfasis al desarrollo de investigaciones similares para profundizar sobre estos temas. En este marco, otras investigaciones tratan de identificar que tan importante es el padre dentro del núcleo familiar. Como resultado, si el padre se involucra con más énfasis y con cierta regularidad en la educación de sus hijos, ellos se sienten mucho más seguros. A nivel académico su rendimiento suele ser mucho mejor y su emotividad más estable.
También destaca que la madre ocupa su rol preponderante como parte de este proceso de desarrollo emocional y psicológico de los niños que, necesitan de cierta forma esa identificación presente de padre y madre que va a marcar sus vidas.

Si bien es cierto que tu hijo necesita de mucha atención, nunca te olvides de ti. Recuerda que tienes una pareja al lado que está llevando contigo la carga y con más razón, debes dedicarle tiempo y un tiempo suficiente.

Para ti, no te olvides de ti. Tú también necesitas encontrar ese espacio donde realices las cosas que te gustan. Convertirse en padre no significa que debas abandonar una vida, simplemente se trata de reacomodarla y reestructura tus tiempos pero no olvides incluir las cosas que te hacen feliz.

En una relación de pareja, una de las mayores pruebas de la solidez de la relación es tener la certeza de poder confiar el uno en el otro. Ten en cuenta que tienes el amor y la contención de tu pareja, puedes confiarle lo que te preocupa, tus temores, este apoyo entre ambos es muy importante para mantener la unidad de la familia que pretenden construir.

Cuando el padre es el sostén de la familia, carga con esa y más obligaciones diariamente. Es probable, que en medio de la rutina del día a día no perciban que están ingresando al terreno del estrés. Es bueno prestar atención a todos aquellos factores que pueden provocarlo: preocupaciones dentro y fuera del hogar, cosas que causen ansiedad, para poder comenzar a tratar el problema y encontrar la solución o el camino de salida.

La tarea de educar a los hijos es equitativamente de la madre y del padre. Ambos juntos deben aprender a lograrlo lo mejor posible y, sobre todo, deben entender que, ante la adversidad y la aparición de los problemas, como conductores iguales del proyecto de familia que conforman, ambos son responsables de encontrar siempre la respuesta precisa ante cada situación que les toque vivir.


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