Hijos adoptados: ¿estamos listos para hablar del origen?

Muchas veces los adultos que han logrado concretar la ansiada adopción, consultan cuándo su hijo estará en condiciones de recibir la noticia acerca de su origen.



Los interrogantes que estos padres manifiestan habitualmente podrían resumirse en los siguientes puntos:

  • ¿En qué momento del desarrollo se encontrará emocionalmente fortalecido para que no lo afecte negativamente?
  • ¿Le generaremos un trauma diciéndole que es adoptado?
  • ¿Es mejor decirle que lo adoptamos o esperamos a que pregunte?
  • ¿Cómo sería el modo apropiado de encarar el tema?
  • ¿Cuál es la manera correcta de comunicar esta situación para evitarle confusiones?

Los temores de los padres

El hecho es que, cuando se revisan estas dudas, generalmente se llega a la conclusión de que son los padres quienes no han resuelto internamente el hecho de comunicar al niño acerca de su origen. Se han ocupado en un inicio de la novedad de la circunstancia de ser padres, a la que se han logrado adaptar favorablemente tanto ellos como el niño. Ahora, el hecho de avanzar en brindar la información acerca de las características de esta familia, genera espacios internos de incertidumbre que conectan con las propias inseguridades, o que se dirigen hacia las posibles reacciones o respuestas negativas del hijo. Suelen aparecer fantasías catastróficas acerca de que el niño podría retirarles su afecto o pedir retornar con sus padres biológicos.

Y es por esto que se suele buscar en un profesional externo a la familia un consejo que aliente o desaliente la decisión de hablar del quisquilloso tema, y que sea quien oriente también acerca de cada uno de los detalles que rondan el acto de conversar acerca de la adopción.

Lo realmente importante

Algo que debe darse por descontado es que debe hablarse acerca del tema. Guardar silencio o evitar los comentarios es un mecanismo para negar una realidad elocuente y solo conduce a evitar confrontar con lo que existe en el momento presente.

Para quitar el temor asociado al momento de tocar el tema de la adopción, es importante hablar del asunto desde siempre, y entonces se transforma en un asunto distendido, lo que disminuye el malestar en relación a la idea de hablar de ello.

La familia

En cada cultura hay diferentes tipos de familias, que son grupos de personas que conviven o mantienen relaciones muy cercanas, diferentes a las que se tienen con las demás personas. Dentro de la familia existen los llamados vínculos de filiación, que es la relación entre padres e hijos, y que pueden originarse de diferentes maneras: biológicamente de manera espontánea y natural, asistida por medios de fertilización o a través de la adopción. Todas tienen en común las mismas características: los padres y las madres –sin importar la vía por la que se inició esta relación con el hijo- tienen las mismas obligaciones a la luz de las leyes.

La familia adoptiva suele conformarse a partir del encuentro de dos necesidades: unos padres que cumplen con los requisitos solicitados y requieren adoptar, y un niño que necesita de quien lo cuide y eduque para crecer y desarrollar sus potenciales en este mundo. Y es un muy buen punto de partida para conversar, porque se trata de un maravilloso encuentro.
El diálogo como vía de construcción de los vínculos

Al considerar la conformación de una familia se busca construir vínculos que estén basados en la confianza, la sinceridad y el respeto, entonces hay que comenzar por ejercerlos. Al hablar de manera fluida se abre un canal de comunicación que habilita al niño a preguntar, ya que experimentará la tranquilidad de poder acercarse y consultar lo que necesita despejar como duda, y obtendrá de los padres reacciones relajadas y naturales. Diciendo la verdad y hablando con respeto incondicional en relación a cada una de las características de este ser humano que está preguntando, se fortalecen los vínculos: él debe saberse amado y aceptado en este mundo.

El momento ideal

No existe el momento perfecto, exacto ni preciso para hablar del origen con un niño adoptado. Lo mejor que puede hacerse en comenzar ya mismo, hablando de diferentes situaciones que uno pudiera conocer, que resulten cercanas, incluso cuando se trata de la adopción de mascotas ya que los niños asumen a las mascotas como parte integrante de la familia –cuando en el hogar son tratadas con amor y respeto-.

Los riesgos de esperar

Hay quienes deciden esperar a que los niños pregunten, lo cual se transforma en un potencial riesgo respecto de que les llegue información por otra vía y esto dañe la base de confianza de la relación con sus padres, al sentir que les han ocultado o negado información, o mucho peor si anteriormente se les ha mentido. También puede ocurrir que el niño se sienta desvalorizado si considera que han esperado demasiado tiempo para informarle, puesto que han desestimado su capacidad para comprender lo que estaba ocurriendo. En este último caso, es absolutamente necesario hacerse cargo de los propios temores frente al pequeño, para que sepa que han sido estos miedos los responsables de retrasar la comunicación de algo que él sí se hallaba en condiciones de comprender.

La manera adecuada

Así como la crianza, la manera de comunicar esta circunstancia será única y especial: se busca hacerla con un estilo acorde a cada pequeño, edad, circunstancia y madurez. Sí debe basarse en sencillez y sinceridad.

Ante las preguntas que pudieran surgir, responder solamente a lo que el niño está consultando, sin agregar detalles innecesarios que pudieran sumar confusión al pequeño.

Sin necesidad de comenzar a hablar del propio origen, se puede introducir este asunto con historias que se relaten al pequeño, ya que de esta forma se incorpora una cantidad de información que luego podría llevarlo a identificarse. Los niños en general disfrutan mucho de los relatos desde muy temprana edad, y existen en las librerías y bibliotecas cantidades de cuentos acerca de animales o personas que se adoptan.

También puede optarse por inventar algún relato en forma espontánea y creativa para que se acerque a la realidad de este niño en particular, utilizando personajes o animalitos que vivan circunstancias similares al menor. Lo fundamental en este caso es estar muy atentos para evitar los sesgos y juicios hacia el pasado biológico, para que desde el relato se logre aportar nociones en relación a la abundancia que tiene la vida, ya que hace posible fomentar los encuentros entre quien requiere de cuidados y quienes están dispuestos a brindarlos sensiblemente y con mucho amor.


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