El papel de las enzimas en la nutrición



Son unos maravillosos catalizadores orgánicos, esenciales para la vida ya que controlan todas las reacciones químicas que tienen lugar en un sistema vivo. Las enzimas son parte de todas las células vivas, incluyendo las de las plantas y los animales.

El término enzima significa, literalmente, “en levadura “, fue acuñado después de la demostración de las propiedades catalíticas de la levadura. Aunque las enzimas se producen en la célula viva, no dependen de los procesos vitales de la célula y pueden trabajar fuera de ella. Ciertas enzimas de la levadura, por ejemplo, cuando se extraen a partir de las células de levadura son capaces de ejercer su efecto habitual, es decir, la conversión de azúcar en alcohol.

Una característica notable de las enzimas es que mientras entran en reacción química, permanecen intactas. Sin embargo, actúan con la máxima eficacia a una cierta temperatura. La reducción de la temperatura o su elevación por encima del nivel ideal ralentiza la reacción. Un grado de calor por encima de 60 °C, destruye permanentemente su acción.

Se estima que hay más de 20.000 enzimas en el cuerpo humano. Esta estimación se basa en el número de procesos corporales que parecen requerir de la acción de estas sustancias. Sin embargo, hasta el momento se han identificado unas 2.000 enzimas. Pero su importante papel en la nutrición y otros procesos vivos se ha establecido firmemente.

Las enzimas son moléculas de proteínas compuestas de cadenas de aminoácidos. Juegan un papel vital y trabajan de forma más eficiente que cualquier reactivo inventado por los científicos. Por ejemplo, un científico puede separar las proteínas en sus aminoácidos respectivos hirviéndolos a 166 º C durante más de 18 horas en una solución concentrada de ácido clorhídrico, pero las enzimas del intestino delgado puede hacerlo lo mismo en menos de tres horas, a la temperatura del cuerpo humano y en un medio neutral.

Una característica que distingue a las enzimas de catalizadores inorgánicos es que éstas son absolutamente específicas en sus acciones. Esto significa que una enzima en particular puede causar reacciones en un tipo particular de sustancia o de un grupo de sustancias estrechamente relacionadas. La sustancia sobre la que actúa la enzima se conoce como “sustrato” y éste debe calzar en la enzima como una llave encaja en su cerradura.

Hay unas cuantas enzimas cuyos nombres han sido establecidos por su uso a través del tiempo, como la ptialina, pepsina, tripsina y erepsina. Aparte de éstas, las enzimas se nombran generalmente mediante la adición de sufijos a la parte principal del nombre del sustrato sobre el que actúan. Por ejemplo, las amilasas actúan sobre el almidón (amylum), la lactasa actúa sobre la lactosa, las lipasas actúan sobre los lípidos, la maltasa sobre la maltosa y las proteasas sobre las proteínas.

Hay otras enzimas que actúan sobre muchas sustancias de diferentes maneras. Estas enzimas se denominan por sus funciones en lugar de por el sustrato que afectan.

  • Enzimas metabólicas catalizan y regulan cada reacción bioquímica que se produce en el cuerpo y son esenciales para la función y la salud celular.
  • Enzimas digestivas son secretadas a lo largo del tracto digestivo. La digestión comienza en la boca. La saliva, además de ayudar a masticar la comida, contiene una enzima llamada ptialina que comienza la acción química sobre los carbohidratos, mediante la conversión de los almidones en azúcares simples. Esto explica la necesidad de la masticación cuidadosa de los alimentos con almidón. Estas enzimas digestivas descomponen los alimentos en nutrientes y residuos, y permiten que los nutrientes que se encuentran en los alimentos sean absorbidos en el torrente sanguíneo. El páncreas produce la mayoría de las enzimas digestivas, pero el hígado, la vesícula biliar, intestino delgado, estómago y colon también juegan un papel crítico en la producción de estas enzimas. Ejemplos de enzimas digestivas: lipasa, proteasa, amilasa, ptialina, pepsina y tripsina.
  • Enzimas alimentarias entran al cuerpo a través del consumo de alimentos crudos o suplementos de enzimas. La cocción, la pasteurización, el ahumado y otros tipos de procesamientos desnaturalizan (destruyen) estas enzimas. Es esencial, por lo tanto, incluir en nuestra dieta una cantidad sustancial de alimentos crudos en forma de frutas, ensaladas y brotes.
  • Enzimas provenientes de las plantas (usualmente cultivadas de forma sintética) ayudan a descomponer grasas, proteínas y carbohidratos y funcionan dentro de un amplio rango de pH. Enzimas de plantas, como por ejemplo la bromelina (piña) y papaína (papaya) juegan un papel importante en una digestión más completa de todo tipo de alimentos. Se activan a una temperatura superior a la temperatura normal del cuerpo y también son buenos anti-inflamatorios.
  • Enzimas Proteolíticas que digieren las proteínas, estas incluyen la tripsina, quimotripsina, pancreatina, bromelina y papaína. Algunas son producidas por el páncreas y otras son suplementarias (animales o plantas). El principal uso de las enzimas proteolíticas en suplementos es como agente coadyuvante para la digestión. También se utilizan en medicamentos como agentes anti-inflamatorios y analgésicos.

Algunas enzimas funcionan de manera eficiente sólo si, además del sustrato, otra sustancia específica está presente. Esta otra sustancia se conoce como “activador” o “coenzima”. Los “Activadores” son generalmente iones inorgánicos que incrementan la actividad de una enzima completa. Muchas de las coenzimas están relacionadas con las vitaminas. Esto explica por qué las deficiencias de vitaminas alteran profundamente el metabolismo. Así, por ejemplo, la tiamina en su forma de pirofosfato de tiamina funciona como coenzima en al menos 14 sistemas de enzimas. Las Coenzimas, al igual que las enzimas, se regeneran continuamente en las células.

Entonces, ¿Por qué son tan importantes las enzimas?

  • Son necesarias para la correcta función celular
  • Son esenciales para la digestión completa y la absorción de nutrientes
  • Son útiles en la lucha contra los radicales libres
  • Son útiles en el apoyo a la desintoxicación del hígado

Puede que sea necesario obtener enzimas de fuentes complementarias, ya que el cuerpo a veces no logra producirlas de forma natural y en cantidades suficientes, sobre todo si nuestra dieta es muy rica en alimentos cocidos y/o procesados.

Fuente: www.naturisima.org

 


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