Lumbago en el embarazo: prevención, síntomas y tratamiento



El embarazo trae consigo numerosas alegrías y momentos inolvidables. Pero hay que reconocer que todos los cambios físicos asociados también implican muchos dolores. El lumbago en el embarazo es uno de ellos. A continuación, te contamos todo lo que necesitas saber sobre él.

Cuando ya te encuentras a finales del segundo trimestre del embarazo, encarando los últimos meses, puedes sufrir pequeños episodios de lumbago. Es normal. Al ir creciendo tu vientre, lo más probable es que el eje de la columna vertebral se vaya cambiando. Lo notarás porque necesitarás ir caminando con las piernas ligeramente abiertas.

El problema es que dicho cambio puede comprimir raíces nerviosas situadas en la columna, y este pinzamiento puede derivar en complicaciones como la ciática o la inflamación dolorosa de la zona lumbar o lumbago.

Diferencia entre lumbago y ciática

A menudo habrás escuchado hablar de dolores de ciática que afectan a muchas embarazadas. Estos dolores pueden llegar incluso a impedirles caminar. Se denomina ciática al dolor que baja desde la zona lumbar hacia el talón o el pie, por la parte posterior-lateral del muslo. Es un pinzamiento de los nervios que van desde la columna hacia abajo.

Por el contrario, el lumbago o lumbalgia es un dolor en la zona lumbar que suele mejorar si se cambia de postura o con reposo. Puede hacerse crónico, aunque suele deberse al hecho de haber cargado mucho pero o haber realizado movimientos bruscos.

Cómo mejorar el lumbago en el embarazo

Una vez que tienes un episodio de lumbalgia, lo más recomendable es que descanses. Al reposar conseguirás que tu cuerpo relaje la zona afectada y el dolor disminuya poco a poco.

El reposo debe mantenerse como mucho durante un par de días. Siempre que el embarazo no sea de riesgo y tu condición física te lo permita, retoma las actividades diarias después de esos dos días. En caso de que fuera necesario, podrás tomar algún analgésico, pero siempre bajo prescripción médica.

Otra recomendación para combatir el dolor es aplicar frío en la zona lumbar. Al menos durante 15 minutos, 3 veces al día en los dos o tres primeros días. El frío ayuda a aliviar el dolor y a controlar la inflamación de la zona. Una vez pasado este tiempo, puedes aplicar calor en la misma zona. El contraste te ayudará a calmar notablemente el dolor.

A la hora de dormir, puedes acostarte de lado colocándote una almohada entre las piernas. Esta posición favorecerá la descarga de peso y la presión sobre las lumbares y hará que te sientas más cómoda.

“El lumbago es un dolor que aparece en la zona lumbar y que suele mejorar si se cambia de postura o con reposo”

Cómo prevenir el lumbago en el embarazo

El aumento de presión en la espalda es prácticamente inevitable durante el embarazo. A medida que tu vientre crece, tus órganos internos se van reubicando, y con el bebé ejerciendo cada vez más presión, es complicado no tener algún episodio de ciática o lumbago.

Aun así, hay algunas conductas que puedes incluir en tus rutinas diarias y que te ayudarán a prevenir al máximo los episodios de lumbago en el embarazo.

Ejercicio físico diario. Siempre acorde con tus posibilidades, procura realizar todos los días algo de ejercicio. Caminar o nadar pueden ser actividades que te ayuden a mantenerte en forma.

Cuidar la postura corporal. Aunque pueda resultar complicado, es necesario que intentes tener una higiene postural correcta, así evitarás pinzamientos, contracturas o dolores musculares.

Yoga prenatal o pilates. Estas actividades te ayudan a adquirir flexibilidad, a aprender a controlar la respiración y a conseguir unos hábitos posturales recomendables durante el embarazo.

Uso de faja. Hay mujeres que encuentran un alivio en el uso de faja en el embarazo. Estas fajas sujetan el vientre y alivian el peso que se carga sobre la espalda.

Evitar sobre esfuerzos. Procura no cargar con mucho peso ni realizar movimientos excesivamente bruscos.

El último trimestre de embarazo es, en cuanto a cambios físicos, el más complicado debido al peso añadido que tu cuerpo tiene que soportar. Intentar encontrar momentos de relajación y de conexión con tu bebé te ayudará a hacer mucho más llevadero el último tramo de tu embarazo. Los dolores también se pasan, y no olvides que acudir a tu médico para buscar cualquier tipo de ayuda siempre será un acierto.

Fuente: www.eresmama.com

 


Tu preferencia es nuestra principal motivación, si te gustó esta nota, ayúdanos a compartirla