No podemos dar a nuestros hijos lo que no tenemos



Los padres sólo podemos dar a nuestros hijos lo que tenemos, y es imposible que les ofrezcamos aquello que no tenemos.

Esta obviedad hemos de tenerla en cuenta para entender que, cuando criamos a nuestros hijos, les damos nuestra herencia, nuestro modelo, y les podemos dar permisos para actuar, pensar y sentir cuando nosotros los poseemos y se los mostramos con nuestro comportamiento, sobre todo de forma no verbal (con gestos, miradas, caricias, abrazos).

Por ejemplo, sin en nuestra niñez recibimos un modelo educativo más bien rígido, con castigos y amenazas donde no había permiso para sentir, ni para expresar las emociones como el llanto ni tampoco la risa, ofreceremos de forma verbal y no verbal este modelo a nuestros hijos.

Es decir, daremos más importancia a las formas, a lo correcto o incorrecto en su comportamiento; a las normas que deben cumplir y hacerlo con inmediatez y perderemos con facilidad la paciencia cuando no las cumplan y no podremos acoger sus expresiones de llanto, de enfado, de frustración, ni de alegría ni de risa porque tampoco podemos acoger las nuestras (pues durante nuestra infancia no nos enseñaron).

¿Cómo puedo tener más paciencia?

Recibimos muchas consultas sobre cómo tener más paciencia con niños de 1, de 2 de 4 años; sobre cómo hacer que obedezcan porque son groseros, rebeldes, tozudos, caprichosos, malos, etc; sobre cómo evitar enfadarse y acabar pegándoles, gritándoles, dañándoles emocionalmente etc.

Y la respuesta para todas estas consultas tienen la misma base: para mejorar el comportamiento de estos niños, el cambio primero tiene que venir de los padres. Para entender que tu hijo no es un tozudo, ni es un rebelde, ni un caprichoso, ni un desobediente, debes primero aprender a mirarlo de otro modo, sin tanta exigencia, sin tanta contaminación de obligaciones y deberes del mundo adulto.

El primer cambio: el de los padres

Debes aprender a mirar cómo te educaron para poder mirar y sentir a tu hijo tal y como es. Entonces verás que es un niño o una niña que siente y que actúa como está aprendiendo en su núcleo familiar. Los niños pequeños aprenden sobre todo de lo que no le decimos con palabras, pero SÍ con gestos, miradas, no abrazos, rechazos, etc.

No son los niños los que deben cambiar, son sus padres. Si sus padres no se dan permisos para sentir, para expresar y poner más la mirada en sus emociones, no podrán entonces escuchar las emociones de sus hijos, y por tanto, su conducta tampoco mejorará.

Fuente: www.edukame.com

 


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