Padres divorciados, niños manipulados



Hablaremos de un tema difícil y doloroso pero que desafortunadamente se presenta con mucha frecuencia: El Síndrome de Alienación Parental.

Seguramente para muchos este término podría parecerles ajeno, sin embargo, las conductas que se relacionan con él, son muy comunes se atraviesa por un proceso de divorcio.

Cuando los adultos deciden que ya no quieren continuar con el matrimonio, es importante que piensen en los sentimientos de sus hijos. Para los niños ambos padres son importantes y lo que suceda en la relación entre ellos, repercutirá inevitablemente en su desarrollo emocional.

En ocasiones no es el hecho de la separación de los padres lo que más afecta, sino el trato y las conductas que se generan durante y después del proceso de divorcio, Cuando se entra en un conflicto legal por la custodia de los hijos, éste no sólo va cargado de situaciones emocionales difíciles, sino también económicas. Es aquí, donde los padres pierden de vista el daño que ocasionan a los niños en el afán de descargar su resentimiento hacia su ex pareja.

Antes de llegar a los tribunales, los niños empiezan a manifestar pequeñas señales del daño que ocasionan las peleas de sus padres en ellos. Por ejemplo, bajan sus calificaciones en la escuela, pueden presentar conductas agresivas o de tristeza e incluso podrían ser presa fácil del bullying. Y si se encuentra en la etapa de la adolescencia, estos pleitos de los padres son un factor de riesgo para que los jóvenes caigan en conductas de riesgo para su salud como, el consumo de alcohol o drogas.

En la mayoría de los casos, los padres toman como rehenes a sus hijos en sus pleitos de pareja, utilizándolos para dañar al otro o para obtener beneficios económicos a costa de su estabilidad emocional.

En el Síndrome de Alienación Parental el padre o madre alienador buscara manipular al menor en contra de su otro padre utilizando generalmente el chantaje o comentarios negativos hacia la conducta del ex esposo o esposa, hasta llegar al punto en que los niños ya no necesitan que el padre alienador inicie el conflicto, para ese momento, los hijos son ya la infantería de batalla contra el otro padre.

Finalmente el padre o madre alienador logra que los niños se apropien de los problemas de pareja y los hagan suyos. Es entonces cuando el Síndrome de Alienación Parental ha culminado y el padre afectado observa con dolor e impotencia cómo sus hijos rompen la relación afectiva con él.

Es habitual que en todo proceso de separación se den conductas o expresiones incorrectas por parte de ambas partes de la pareja, la diferencia es que los padres alienadores mantienen vivas dichas conductas durante un periodo prolongado con la intención de dañar la relación de sus hijos con el otro padre. Por lo tanto, la alienación parental, es un tipo de violencia psicoemocional que trastoca los derechos fundamentales del niño.

La decisión de una separación compete exclusivamente a los esposos, sin embargo, valdría la pena reflexionar acerca de los motivos que los han llevado a pensar en esa posibilidad y buscar todas las alternativas posibles para evitar llegar a ese punto. Pero en caso de tomar la decisión de la separación, el acuerdo es la mejor manera para prevenir y minimizar las secuelas del conflicto generando por un divorcio. Recordemos que los hijos aman a sus padres por igual y con amor, respeto y paciencia en situaciones difíciles; en la familia está la solución.

Fuente: www.redfamilia.org

 


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