Alarga la vida de tu ropa.

Crear y mantener un guardarropa lleva tiempo y esfuerzo, y la ropa es una inversión importante para todos nosotros.



Nuestro armario es nuestro pequeño tesoro. Dentro de él aguardan nuestras prendas favoritas, esas que escogemos tan concienzudamente porque, al fin y al cabo, forman parte de nuestra personalidad y seña de identidad. Por eso las mimamos con suma delicadeza. ¿Pero realmente sabemos cuidarlas como es debido? Los profesionales del lavado creen que no.

Son muchos los errores que cometemos sin darnos cuenta y ponen en peligro la vida de nuestro vestuario. Apunta, porque te damos unos trucos muy útiles para conservar nuestras prendas favoritas más tiempo.

1. Cuidado con el detergente

Tendemos a pensar que a mayor cantidad de detergente más limpia saldrá la ropa. Pero nada más lejos de la realidad. El uso desmesurado de este producto químico provoca que las prendas, no solo no se limpien, acaben también apelmazadas. Y lo mismo ocurre con el suavizante, que puede volverse en contra de los tejidos haciéndoles perder sus propiedades.

Entonces, ¿cuánto debemos echar? No hay una cantidad exacta pues depende de muchos factores. La carga de la lavadora, la ropa, el tipo de detergente o incluso el del agua. Todo cuenta. Pero siempre hay que seguir las instrucciones del fabricante. Aunque es cierto que las lavadoras más modernas, gracias a sus nuevas tecnologías, permiten utilizar cada vez menos detergente para no dañar la ropa y contribuir al medio ambiente.

2. No sobrecargar la lavadora

Ni con demasiada ropa en un único lavado, ni poniendo varias lavadoras con ropa de un solo uso. Si cargamos con muchas prendas el tambor, corres el riesgo de que el detergente no llegue a algunas de ellas y salgan de la lavadora como entraron. Pero eso no significa que tengas que poner lavadoras medio vacías. Todo en su justa medida. Otro error muy extendido es lavar las prendas con un solo uso. Para ahorrar en consumo y en energía, lo mejor es colgar dichas prendas en un lugar aireado, así perderá el olor que haya podido coger y tendrás la oportunidad de darle algún uso más antes de tirarla a lavar.

3. No usar siempre el mismo programa

Hay quienes sienten la comodidad de lavar toda su ropa en el mismo programa porque piensan que va a salir “igual de limpia”. Pero, en muchos casos no se tiene en cuenta las necesidades de cuidado de las prendas. A la ya más que conocida práctica de separar la ropa por colores, también hay que tener en cuenta los tejidos. No es lo mismo lavar las toallas de algodón, que la ropa sintética del gimnasio. Conocer qué programa es el más adecuado para según qué prendas puede darle más años de vida a tu ropa.

4. Bajar la temperatura

Es cierto que, para ciertas prendas blancas, las altas temperaturas son su mejor aliado, pero para la gran mayoría de nuestro vestuario, el agua caliente favorece la pérdida de color. Las etiquetas de las prendas sirven como orientación para saber a qué temperatura se puede lavar cada tejido. Pero no por eso debemos seguirlo a rajatabla. Hay muchas prendas que no necesitan ser tratadas a 40 grados para obtener los mejores resultados. De hecho, bajando la temperatura a los 30 grados se puede reducir hasta un 60% de gasto de energía y el impacto en el medio ambiente. Por eso, si la ropa no está muy sucia, lo más recomendable es lavar con agua fría.

5. Proteger las prendas delicadas

Hay tejidos como la lana, la seda o el rayón que merecen un tratamiento más delicado. Si lo tuyo no es lavar en una pila como hacían nuestras abuelas y no quieres que tus jerséis o tus camisas de seda encojan y se destiñan, lo mejor es que optes por un programa para prendas delicadas, con un detergente especial para prendas finas y siempre con agua fría.

6. ¿Secar al aire o a máquina?

Ambas opciones son adecuadas, eso sí, dependiendo del tejido. Es mejor que prendas delicadas, como la lana y la seda, se sequen al exterior para que no pierdan sus propiedades. El resto pueden aguantar con mayor facilidad el calor que proporciona una máquina.

7. Planchar solo si es necesario

No es obligatorio, como hacen muchas personas, planchar hasta la ropa interior. Y es que este paso puede desgastar la ropa y crear manchas de brillo indeseadas. Para eso lo mejor que puedes hacer es planchar las prendas del revés y un poco húmedas. Y sobre todo, si tienes algunas que no necesitan planchado, no lo hagas. Te lo agradecerá eternamente. Aunque las lavadoras actuales pueden convertirse en tu mejor aliado para saltarte esta tarea.


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