¿Cómo respirar en ejercicios aeróbicos?

Oxígeno y combustible. Son dos de los principales elementos que se necesitan para que un motor funcione.



El trabajo principal de la “respiración natural” depende en gran parte de soltar todas las tensiones innecesarias del cuerpo y la mente ara que podamos respirar de una manera más espontánea, balanceada y eficiente en todos los aspectos de nuestras vidas.

Aquí hay algunos tips sobre cómo respirar cuando estamos haciendo ejercicios aeróbicos; esto es, cuando estás entrenando, bien sea caminando, corriendo, trotando, en bicicleta, bailando, etc. Y también te damos algunas razones científicas que respaldan esos tipos.

Cuando inhalamos por la nariz, los vellos que rodean nuestras fosas nasales filtran y expulsan las partículas de polvo y suciedad que pueden hacer daño en nuestros pulmones.

Si muchas de esas partículas se acumulan en las membranas de la nariz, automáticamente se crea moco para atraparlas o estornudar para expulsarlas.

Las membranas mucosas de nuestro septo (lo que divide la nariz en dos cavidades) preparan el aire para nuestros pulmones al calentarlo y humidificarlo. Con el tiempo estos procesos ayudan a proteger los pulmones de los daños que pudiesen ocurrir.
Otra razón importante por la que debemos respirar por la nariz (una que la mayoría de la gente desconoce), tiene que ver con mantener el correcto balance de oxígeno y dióxido de carbono en nuestra sangre.

Cuando respiramos por la boca usualmente inhalamos y exhalamos aire rápidamente y en grandes cantidades; esto generalmente te lleva a hiperventilar (respirar excesivamente rápido para las condiciones en las que nos encontramos).

Es importante reconocer que es la cantidad de dióxido de carbono en la sangre la que generalmente regula nuestra respiración.
Investigaciones han demostrado que si liberamos el dióxido de carbono muy rápido, las arterias y vasos que llevan sangre a nuestras células se encogen y el oxígeno en nuestra sangre es incapaz de llegar a nuestras células en suficiente cantidad.

Esto incluye que las arterias carótidas que llevan la sangre (y oxígeno) al cerebro.

La falta de oxígeno suficiente que vaya a las células de nuestro cerebro, puede causar la activación de nuestro sistema nervioso simpático; nuestra respuesta nerviosa automática que nos puede volver tensas, ansiosas, irritables y depresivas.

Existen investigadores que creen que la respiración por la boca y la hiperventilación asociada a ese tipo de respiración, puede resultar en asma, alta presión arterial, enfermedades cardiovasculares y muchos otros problemas médicos.

Algunas personas, por ejemplo, tienen asma inducida por ejercicio; una condición temporal en la que se comienza a jadear por la falta de aire suficiente.

Cuando haces ejercicios aeróbicos, claro está, todo el objetivo es encontrar maneras de obtener más beneficios para tu salud de esos ejercicios.

La manera más simple de saber si estás ejercitándote muy intensamente y si te estás quedando sin aliento es tratar de hablar varias veces en voz alta mientras entrenas.

Si no puedes hacerlo sin jadear buscando aire, entonces tus ejercicios ya no son aeróbicos. Son (o están a punto de convertirse en) anaeróbicos, lo que significa que se están haciendo sin oxígeno suficiente y ya no estás quemando grasa por energía.

Otra forma de ver que es lo que pasa, es que estés hiperventilando, lo que significa que no estás llevando el oxígeno a donde lo necesitas en tu cerebro y cuerpo, y te vas a sentir como si ya no puedes respirar, incluso cuando tengas suficiente de ese oxígeno corriendo por la sangre.

Una manera simple de asegurar que estás entrenando a un nivel que no te haga daño ni te deje sin aire, es inhalando y exhalando por la nariz. Si haces esto, rápidamente vas a descubrir (especialmente al principio) si probablemente tienes que trabajar a un ritmo más lento o menos intenso durante todo tu entrenamiento.

Sin embargo, gradualmente tu coordinación respiratoria y química sanguínea van a mejorar y vas a ser capaz de hacer y progresar más, rápidamente; y eventualmente vas a llegar mucho más lejos de tus límites previos. Puedes también, si lo deseas, exhalar lentamente a través de tus labios entrecerrados (como mencionamos anteriormente)
Cuando te quedas sin aliento, estás en la misma situación (aunque temporalmente) de una persona con enfisema.

En esta situación, el diafragma prácticamente ni se mueve y tratas de respirar al levantar los hombros, lo que va a quitar peso de encima de los pulmones y simula una respiración tímida; y al utilizar los músculos del pecho, lo que significa una manera ineficiente de respirar pues el diafragma se convierte en el músculo respiratorio principal.

Fuente:www.vivisaludable.com


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