Combinar estampados.

En los looks de Instagram o en las producciones de las revistas, pero cuando queremos recrearlas todo parece fallar.



El poder de los estampados

Cada prenda que vestimos genera efectos ópticos que son trasladados a nuestro cuerpo. Sobre todo, si la prenda es estampada.

  • Los dibujos pequeños y medianos, en colores similares, achican visualmente la figura.
  • En cambio, los más grandes y con fondo contrastado hacen que se vea más grande.

Por eso, el estampado debe estar en escala con el tamaño del cuerpo. Un estampado demasiado grande en proporción al cuerpo puede resaltar aún más su pequeñez o viceversa.
Las reglas para combinarlos

  • La primera pauta y la más sencilla de seguir es elegir dos estampados con el mismo tono dominante. Por ejemplo, una camisa a rayas azul y blanco, con un pantalón azul marino con pintitas en tonos de gris.
  • Las más innovadoras, en cambio, pueden optar por un color menos dominante de una prenda y combinarlo con otra en la misma gama. Por ejemplo, un estampado floral con unos toques verdes, puede ir bien con una prenda a cuadros también en color verde.
  • Siempre hay que tener en cuenta que los colores no tienen que combinar en forma exacta. Sí, deben ser lo suficientemente parecidos como para que se note que fueron pensados juntos.
  • Otra buena opción es escoger un estampado grande y otro, pequeño. Esto permitirá crear una armonía visual. Una falda con flores grandes puede ir bien con una camisa de rayas finitas.
  • Usar la misma estampa en diferentes tamaños también es un buen recurso. Los lunares o rayas son ideales para usar de esta manera.
  • Para quienes no se animan a hacer demasiadas mezclas, cortar con un color liso nos asegurará bajar un poco la cantidad de información.
  • El punto extra: privilegiar los motivos más básicos, como las rayas y los lunares. En general, son más tolerantes y en tonos neutros son entendidos como un color liso.

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