Decirle a tu hijo que no llore es una oportunidad perdida



En los seres humanos es la forma en que se dice al mundo, sin necesidad de palabras, cómo nos sentimos. Felicidad, rabia, frustración, miedo, disgusto, entre muchas otras. Son solo algunas de las emociones que podemos expresar con el llanto.

Las lágrimas, en todo caso, son la consecuencia de una emoción que nos inunda. Tanto niños como adultos experimentamos y vivimos la acción de llorar. Evitar que un hijo exprese lo que siente es un grave error. Más aún cuando se trata de las lágrimas. Las emociones contenidas, no son beneficiosas.

La importancia de llorar en los niños

Aunque para los padres puede resultar molesto y desesperante escuchar a sus hijos llorar es beneficioso dejarlos. Recuerda que los niños pequeños que aún no saben hablar usan el llanto como un medio de comunicación. Hambre, frío, miedo o dolor es expresado a través de las lágrimas. En el caso de los adultos o hijos mayores contener las emociones y evitar llorar puede ser muy perjudicial.

De hecho, se ha demostrado que no canalizar las emociones conlleva a problemas psicológicos de todo tipo. Estudios demuestran que llorar es beneficioso para los niños pequeños. Cuando se impide llorar a una persona la autoestima puede verse comprometida. Al igual que el desarrollo social de los individuos. Uno de los mejores tips para criar adolescentes exitosos es dejarlos llorar en la niñez.

Decirle a tu hijo que no llore es una oportunidad perdida

El llanto es la oportunidad de liberarse de las emociones negativas que nos embargan. Por lo tanto, evitar o impedir que tu hijo llore es hacerles perder la oportunidad de lograr sentirse mejor. Llorar es la forma más inmediata y natural de expresar las emociones fuertes.

Pensar que los niños deben aprender a controlar sus emociones es un error. De hecho, la mayoría de los adultos nunca llegan a controlarlas. La inteligencia emocional se adquiere con la madurez y el paso del tiempo. El cual involucra experiencias y crecimiento personal. Un niño no entiende por qué no puede llorar si es eso lo que necesita hacer.

Tampoco se debe ignorar el llanto de un niño. Dejarlos llorar y expresarse es una cosa. Otra muy diferente es ignorarlos. En muchos casos el llanto de los hijos responde a rabietas. Por lo tanto, para un padre la estrategia a usar es no prestar atención. Sin embargo, no siempre es lo mejor. Debemos saber identificar las emociones que experimentan nuestros hijos. De esta manera, podremos discernir si se trata de una simple pataleta o de algo que pueda ir más allá.

Los efectos negativos del llanto…

Todo tiene sus pros y sus contras. El llanto, como hemos visto, es una respuesta natural del ser humano. Por lo tanto, tiene innumerables beneficios sobre todo a nivel emocional. Sin embargo, no todo en exceso es bueno. Llorar también puede tener efectos negativos en la salud de las personas.

Desde el punto de vista médico dejar que un niño llore por mucho tiempo puede ser perjudicial para su cerebro. Además, de acarrear consecuencias negativas en lo que a sociabilización se refiere. El impacto del llanto sostenido en bebés no es positivo.  Dejar llorar a un bebé sin prestar atención significa que dejamos que el infante se estrese y angustie.

Recordemos que los bebés no saben hablar y el llanto es la forma que tienen de comunicarse. Durante los primeros meses se establecen las conductas que acompañarán a la persona por el resto de su vida. Entonces, evitar el estrés y la ansiedad en los pequeños es absolutamente necesario.

El llanto continuo e ininterrumpido de un recién nacido también puede ocasionar la muerte de un mayor número de neuronas. Esto a largo plazo traerá como consecuencia agresividad, ansiedad y dependencia. Satisfacer las necesidades de un niño pequeño, sin que este tenga que llorar por horas, permite que se convierta en una persona segura e independiente.

Fuente: www.elartedesabervivir.com

 


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