¿Es negativo elogiar a los niños?

El hecho de elogiar a los niños nos puede parecer positivo inicialmente, porque nos da la falsa impresión de que estamos fomentando en el niño la autoestima y la confianza en sí mismo.



Si bien, celebrar los logros de los niños es muy importante y positivo para el desarrollo de la autoestima, también se debe tener en cuenta no caer en “incentivar la ansiedad por el buen rendimiento” como así lo expresa la especialista.

Promover la autonomía de los niños, implica hacerles sentir seguros y confiables de sus acciones y de sus logros, y ésto está muy bien, pero siempre debe aplicarse un balance apropiado de halagos y expresiones.

Los motivos son muy sencillos, el niño, además de recibir la motivación, comienza a sentir una necesidad de “perfección” o “de no equivocarse”, lo que trae consigo un combo de ansiedad y frustración, y lo que se inició como un acto positivo termina siendo perjudicial.

Las claves

La especialista explica que al motivar a los niños, el objetivo de estimular la autoestima se desvía hacia “una excesiva atención de los resultados”, por lo que el resultado será contrario, ya que el niño se sentirá frustrado si no logra el “objetivo” o “al no ser el primero en todo”.

Los resultados de este tipo de trato podrían llevar también a que el menor dependa mucho de la aprobación de los demás.

Por tal motivo la psicóloga comparte 4 claves para que como padres puedan diferenciar los conceptos y balancear la situación.
Evitar la utilización de palabras extremadamente positivas, que no permiten un margen de error cómo “perfecto”.

Motivar el proceso más que el resultado, esto se utiliza muy bien durante un aprendizaje, como ejemplo, mientras ayudan a cocinar, motivar lo bueno de estar pasando un momento juntos, más allá de cómo salió la comida.

No etiquetar a los niños, por ejemplo, es muy común usar expresiones como “eres un gran dibujante” o “todo un arquitecto” cuando ellos sólo han dibujado un árbol, o construido con cubos. La mejor forma, es decir, algo positivo acerca del dibujo.

Nunca comparar sus trabajos con otros niños o hermanos: cada niño es diferente tanto en el área creativa como en sus habilidades, además se debe considerar siempre las diferentes edades, por eso comparar es una de las formas más dañinas que se puede usar para incentivar a cualquier niño.

10 alternativas al elogio

  1. “Mmmm!”: Cuando no sabemos qué decir, es mejor esto que un elogio. Mostramos interés por lo que el niño nos está enseñando y esperamos a ver si nos cuenta más.
  2. “Vaya! Qué has hecho? Cuéntame!”: El niño ve que nos interesamos y seguro que está encantado de darnos más detalles.
  3. “Te has esforzado mucho para hacer esto, verdad? Estás orgulloso?”: En vez de centrarnos en el resultado nos centramos en el esfuerzo y fomentamos la motivación interna del niño.
  4. “Se te ve muy feliz! Estás contento de haber conseguido hacer esto?”: Nuevamente nos centramos en su sensación de logro y en su auto-motivación.
  5. “Veo que has…”: Simplemente describimos lo que ha hecho, estamos reconociendo su trabajo pero de una manera neutral.
  6. “Lo has conseguido!”: Cuando somos conscientes del gran esfuerzo que le ha costado conseguir algo, es una buena ocasión para reaccionar más efusivamente.
  7. “Fíjate! Antes no podías hacer esto y ahora sí!”: Nos centramos en el hecho de que el niño está creciendo y aprendiendo.
  8. “Gracias! Me gusta que hayas hecho esto para mí!”: Cuando el niño ha hecho algo para regalárnoslo por supuesto hay que agradecérselo.
  9. “Esto no lo habías hecho nunca! Cómo has aprendido?”: En este caso le damos valor al proceso de aprendizaje.
  10. .”Me gusta lo que has hecho, podrías enseñarme a hacerlo?”: Con esta reacción le estamos enviando al niño el mensaje de que su trabajo nos gusta tanto que nos gustaría aprender a hacerlo, y que él tiene la capacidad de enseñarnos.

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