Helado el postre perfecto



Existen diferentes versiones sobre cómo y dónde surgió el helado. En la Biblia se menciona que Isaac da una mezcla de leche fría de cabra a Abraham, lo que se considera una referencia a dicho postre.

Se dice que los chinos son los creadores, que luego la receta pasó a la India, a Grecia y a Roma. Se cuenta que Alejandro Magno mandaba traer nieve de las montañas para enfriar frutas y vinos. En Italia, el arquitecto Bernardo Buonatali elaboró helados para la corte de los Médicis. Al casar Catalina de Médicis con Enrique II de Francia, decidió en 1686 abrir una heladería en París con recetas aderezadas con leche y huevo.

En 1846 la estadounidense Nancy Johnson inventó la primera heladera automática y a partir de ahí comenzó el helado industrial que conocemos.

“Es el refrigerio recomendado por los nutriólogos por sus beneficios para chicos y grandes”, dice Delphine Madrazo, directora de Moyo.

“En tiempos de calor –continúa la experta- puedes mantenerte hidratado con un helado de sabor jugo verde, creado a base de piña, apio, naranja y perejil, acompañado de quinoa mix, arándano enchilado, chía o piña. Es una combinación saludable que elimina toxinas, es fuente de antioxidantes, contiene vitaminas, ayuda a desintoxicar el organismo y favorece la pérdida de peso aumentando la energía durante el día”, refrenda Madrazo.

El helado artesanal aporta yogur de búlgaros que contiene vitaminas, minerales y más pro bióticos que el yogur común. Por eso este postre permite aprovechar mejor los nutrientes, equilibra la flora intestinal y estimula el sistema inmune, sobre todo adicionado con frutas y cereales.

 


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