¿Y si le abrimos un espacio a la gratitud?



A esa “emoción social que señala nuestro reconocimiento por las cosas que otros han hecho por nosotros” (Kaplan J. Fox).  A ese rasgo afectivo de disposición agradecida o tendencia generalizada a reconocer y responder con una emoción agradecida a los actos y experiencias de benevolencia que tenemos en nuestra vida cotidiana (M. E. McCullough).

En este artículo quiero ofrecerles una pequeña lista que nos pueden ayudar a entender por qué en este nuevo año debemos incluir la gratitud dentro de nuestros buenos propósitos e intentar hacer de ella un arte del saber vivir.

1.La gratitud mejora nuestro bienestar

“La gratitud puede transformar días comunes en ‘días de acción de gracias’, por lo tanto, puede hacer de la rutina laboral un día con alegría y de las oportunidades, bendiciones”, William Arthur Ward.

Desde una perspectiva científica, la gratitud no es solo una acción. Esta es una emoción positiva importante porque sirve para un propósito que va dirigido hacia los demás, pero también hacia nosotros mismos.

Las personas agradecidas son propensas a experimentar emociones positivas y a tener una percepción de bienestar subjetivo; ya que verse a sí mismas como los beneficiarios de la generosidad de otros los lleva a sentirse afirmados, estimados y valorados, lo que ayuda a aumentar la autoestima y percepción social de que son apoyados y ayudados.

Además, las personas altamente agradecidas tienen una cosmovisión en la que todo lo que tienen, e incluso la vida misma, es un regalo; y este nivel de apreciación puede hacer que evitemos el dar por hecho que los beneficios llegan solo porque sí.

También, se ha encontrado que las personas agradecidas experimentan niveles más altos de otras emociones positivas específicas como la felicidad, la vitalidad, el optimismo y la esperanza. Así como una mayor satisfacción con la vida y además, tienden a experimentar bajos niveles de emociones negativas, como la ansiedad, la depresión y la envidia.

2.La gratitud como un arte del cuidado propio y ajeno

“Todos los miembros de la sociedad humana necesitan la ayuda de los demás”, Adam Smith.

La naturaleza prosocial de la gratitud sugiere la posibilidad de que la disposición agradecida esté enraizada en los rasgos básicos que orientan a las personas hacia la sensibilidad y la preocupación por los demás.  Las personas agradecidas tienden a ser más amables, lo que parece facilitar el comportamiento prosocial de la reciprocidad orientado a ayudar a los otros sin esperar nada a cambio. La disposición hacia la gratitud se relaciona con otros rasgos que surgen de la amabilidad, como la capacidad de empatía, la disposición a perdonar y la tendencia a ofrecer ayuda y apoyo a los demás.

Tendemos a pensar que los demás necesitan grandes actos de nuestra parte para sentirse queridos, pero no es verdad. Unos simples buenos días, un saludo inesperado, una sonrisa sin más, son pequeños actos de amabilidad con los que podemos decirle a los demás que estamos presentes y los queremos.

3.La gratitud nos ayuda saborear las circunstancias positivas de la vida

“Reflexione sobre sus bendiciones presentes, en las cuales cada hombre tiene muchas, no en sus desgracias pasadas, de las cuales todos los hombres tienen alguna”, Charles Dickens.

Una respuesta agradecida a las circunstancias de la vida puede ser una estrategia psicológica adaptativa y un proceso importante por el cual las personas interpretan positivamente las experiencias cotidianas. Por esto, la capacidad de observar, apreciar y saborear los elementos de la vida ha sido vista como un determinante crucial de nuestro bienestar personal psicológico, emocional y mental. ( Janoff-Bulman & Berger ).

Dicen que todo es según el cristal con que se mire, así que es mejor tener una mirada en lo bueno que tenemos, porque lo malo vendrá solo. Una mirada positiva y optimista frente a nuestras vidas es más beneficiosa; de hecho se ha encontrado que las personas que se enfocan en la gratitud en sus vidas, muestran significativamente más optimismo en muchas áreas de sus vidas, incluida su propia salud y el ejercicio (Emmons y McCullough); parece ser que la gratitud abre las puertas al mundo de la salud y el bienestar físico.

4.La gratitud nos ayuda en la construcción y el mantenimiento de nuestros vínculos afectivos

“Los adultos que se sienten agradecidos tienen más energía, más optimismo, más conexiones sociales y más felicidad que los que no lo hacen”, Melinda Beck.

La gratitud es importante para formar y fortalecer las relaciones más importantes de nuestras vidas, y con las que interactuamos todos los días. Por ejemplo, ser agradecido, por cosas muy cotidianas como ser puntual, es considerar que el tiempo de los demás es igual al mío (Roberto Canessa).

Por un lado, las personas que expresan su gratitud tienden a estar más dispuestas a perdonar a los demás y a ser menos narcisistas (DeShea, Farwell y Wohlwend-Lloyd). Dar gracias a quienes te han ayudado fortalece tus relaciones y promueve la formación y el mantenimiento de relaciones, así como la conexión y la satisfacción de las relaciones (Algoe, Gable y Maisel).

Por otro lado, la gratitud es más que pagar los beneficios; se trata de construir relaciones, ya que es un sistema de detección y respuesta para ayudar a encontrar, recordar, prestar atención y vincularnos con otros. Porque las relaciones con otras personas que responden a nuestros gustos y disgustos, nuestras necesidades y preferencias, pueden ayudarnos a superar tiempos difíciles y a florecer en los buenos tiempos.

Tener actos de gratitud no cuesta nada, por lo que podemos intentar que esté presente en nuestro día a día. Así que para este nuevo año haz un espacio a la gratitud y estos simples gestos, quizás te puedan ayudar:

  • Una vez al día: Todas las noches piensa en algo que te haya pasado en el día y por lo que puedas estar agradecido.
  • Una vez a la semana: No está de más dar las gracias cuando alguien haga algo por ti, pero de vez en cuando es mejor ir más allá. Reserva un tiempo a la semana para decirle a alguien lo mucho que ha significado su apoyo o favor en un determinado momento.
  • Una vez al mes: Escribe una carta agradeciendo a alguien lo que ha hecho por ti a lo largo de tu vida, y lo mucho que ha significado su generosidad. Mandar la carta por e-mail o correo está bien, pero siempre será más emotivo si se entrega en mano (Linda Wasmer Andrews).

“Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás” (Cicerón)

“Cultive el hábito de ser agradecido por cada cosa buena que le llega, y dé las gracias continuamente. Y debido a que todas las cosas han contribuido a su avance, debe incluir todas las cosas en su gratitud”, Ralph Waldo Emerson.

Fuente: www.elartedesabervivir.com

 


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