Ebriorexia: la obsesión de adelgazar con alcohol

La ebriorexia o “drunkorexia”, por su nombre en inglés, es una enfermedad que combina el alcoholismo con la anorexia y la bulimia.



El panorama es cada vez más preocupante y ésta vez, un nuevo trastorno alimenticio que conjuga rasgos de anorexia, bulimia y alcoholismo ya tiene nombre: la ebriorexia.

La ebriorexia es un nuevo fenómeno que se origina principalmente en mujeres a partir de los 18 años de edad y se caracteriza por no comer, realizar un atracón de comida y posteriormente producirse un vómito, y cómo si fuera poco, abusar de las bebidas alcohólicas.

En las personas afectadas, el alcohol es la única fuente de calorías de su dieta, ya que intentan no comer o despedir lo que han consumido para compensar el aporte energético de las bebidas alcohólicas.

El trastorno ha sido relacionado con mujeres famosas que se muestran en discotecas ebrias, pero siempre, muy delgadas.

Los especialistas temen que dichas conductas sean imitadas por lo adolescentes y que, una vez más, la influencia publicitaria perjudique nuestra salud.

Cada vez son más las conexiones entre adicciones y trastornos alimentarios, por ello debemos prestar atención a lo que está sucediendo socialmente, pues las drogas y el alcoholismo están siendo aceptados con normalidad.

Sin embargo, las restricciones severas derivadas de la anorexia, los atracones seguidos de purgas que caracterizan a la bulimia y los excesos provenientes del alcoholismo, son conductas más que nocivas para la salud que, en conjunto, pueden resultar fatal.

Es alarmante ver que sin tapujos se observe a personajes famosos expresando sus deseos de adelgazar mediante la ebriedad constante.

Lamentablemente, la variedad de patologías y desórdenes de la conducta alimentaria cada día originan un nuevo trastorno, en la mayoría de los casos de gravedad superior.

Si buscamos un origen, seguro caeremos en el culto social a la delgadez extrema que se hace insostenible si queremos vivir saludablemente, sin carencias ni excesos.

  1. El principal factor de riesgo es la búsqueda de pertenencia y la definición de la identidad, aunado a la presión social que sienten para adquirir una figura que consideran ideal, cómo las de las mujeres que aparecen en televisión.
  2. En México el consumo de alcohol “es explosivo”, esto es, se puede no ingerir bebidas alcohólicas de lunes a viernes, pero el fin de semana las consumen en exceso y no las acompañan de alimentos. “Mientras menos alimentos hay en el estómago, es más fácil que se produzcan afectaciones”.
  3. Las bebidas alcohólicas provocan daños más tempranos hasta en 60 por ciento del organismo de las mujeres que en el de los hombres.
  4. Hay áreas del cerebro que terminan de desarrollarse a los 25 años, permitiendo a las personas tomar decisiones y medir los riesgos que conlleva la ingesta excesiva de alcohol.
  5. Cuando se bebe a edad temprana se dañan esas áreas cerebrales que le permiten al individuo tomar decisiones adecuadas, por lo que se vuelven adolescentes eternos, y no es que no quieran dejar este tipo de conductas, sino que no pueden.
  6. Este padecimiento se puede prevenir al evitar que los más pequeños prueben bebidas alcohólicas con permiso de los padres, y que estén a su alcance en todas las convivencias familiares o de socialización.

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