¿Estoy dando mi 100%?



Vivimos todos los días enfrentando un sinnúmero de despedidas. Que sí del hijo que se va a clases, que si del esposo o esposa que se va al trabajo, que si del padre con quien comimos el domingo pasado, que si el amigo se fue de viaje o algún compañero que deja el país para vivir en el extranjero.

Despedirse es pues, un ejercicio constante en nuestras vidas; sin embargo siempre nos quedamos pensando e que nos volveremos a reencontrar con ese alguien. Y la verdad es que en el fondo también sabemos que esa despedida pudo ser la última y la definitiva en el vínculo con esa persona. De esto no somos conscientes diariamente y que bueno pues sería muy duro y triste estar conectados constantemente con la inminente fragilidad de nuestra vida mortal, pero por otro lado favorecería la calidad y calidez en las relaciones con cada persona que se cruza por nuestra vida.

Y a eso me refiero con este artículo, a que vayamos por la vida haciendo lo mejor que podamos en todo lo que hagamos, con la mejor calidad y actitud y con la conciencia de que puede ser la última vez que lo hagamos. Y ¡cuidado! Después de la “última vez de algo” no existe ya la posibilidad de hacerlo otra vez ni de mejor o peor manera. Se acabó, no hay más.

Desgraciadamente somos conscientes de todo esto cuando ya alguien cercano “se nos adelantó”, como solemos decir de alguien que ya murió, pues la palabra muerte nos causa miedo y dolor.

Sólo hasta que las cosas son definitivas somos conscientes de la cantidad de ocasiones en las que pudimos dar nuestro 100%, y por una cosa o por otra no lo hicimos. Y nos duele profundamente no haber sido más conscientes de que somos respecto al tiempo, totalmente efímeros.

Valgan y sirvan estas experiencias de lo irremediable, que nos mueven y sacuden, para que lejos de lamentarlos por lo que no fuimos o no hicimos, retomemos y pongamos manos a la obra en lo que sí podemos hacer aún en las situaciones a las que les podemos invertir lo mejor de nosotros mismos.

¿Con quienes o en qué situaciones podemos aportar el 100% de lo mejor de nosotros?

De entrada, con los seres que amamos, con las personas cercanas, con aquellos con quienes tenemos un trato cotidiano, ante las situaciones en las que nuestra participación

Es fundamental o simplemente importante, ante las situaciones en las que nuestra persona puede marcar un cambio y modificar el curso de las cosas, es decir, en todo. Y todo, es todo lo que somos y hacemos, lo que hablamos o callamos, lo que pensamos y proyectamos. Es todo lo que nos hace mejores, en todo lo que nos rodea, porque es un hecho que por algo y para algo estamos colocados todos los días en donde estamos.

No caigamos en el “dejé de hacer pudiendo hacer”.

Es muy deseable lograr llegar al final de nuestras vidas sin haber dejado ninguna tarea pendiente en el tintero de nuestras posibilidades. Antes bien, morir con la gran satisfacción del trabajo bien hecho, del amor demostrado y repartido, de la palabra amorosa expresada a tiempo, de la paciencia ilimitada ante las fallas ajenas, de la mano que estrechó con el corazón en la palma, del corazón que perdonó a pesar de todas las ofensas, amando en todo lo posible y a todos los posibles.

Recordemos despedirnos todos los días de la mejor manera de todos a quienes amamos y acompañamos diariamente por si acaso hubiera sido, la última vez que lo hicimos…

 


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