Miedos infantiles.

Forman parte del desarrollo normal de un niño y pueden manifestarse de maneras diversas en función de la edad. La clave para vencerlos es que los padres se involucren.



Los miedos infantiles son reacciones normales y forman parte del desarrollo evolutivo de los niños, lo que significa que determinados miedos tienen una mayor tendencia a aparecer en una edad concreta y pueden ser pasajeros según el modo que tenga el niño de afrontarlos. Por ejemplo, es normal que un niño hasta los 3 años pueda tener miedo a los ruidos fuertes o hasta los 6 años pueda tener miedo a estar separado de sus padres. No todos los niños tienen que pasar por todos los miedos, simplemente hay períodos más sensibles para que puedan desarrollar ese miedo.

Dónde puede estar el origen

En general, aparte de la edad, los miedos tienen mayor probabilidad de aparecer en momentos en los que hay cambios o acontecimientos negativos en la familia o al menos ellos lo perciben así. Es decir, si hay discusiones familiares o el nacimiento de un hermano o un cambio de domicilio… hay más posibilidades de que puedan manifestarse esos miedos. Por lo tanto, está demostrado que un ambiente tenso o de irritabilidad puede llegar a propiciar que surjan dichos miedos infantiles.

Otra de las causas es si el niño ha experimentado una situación en la que ha tenido miedo o ha visto escenas o a sus padres con ese miedo concreto, ya que los miedos también se pueden aprender por observación. Por ejemplo, el miedo al ascensor puede desarrollarse si su padre tiene miedo al ascensor o si ve una escena en la que una mujer se queda atrapada en un ascensor y siente pánico.

Cómo superarlos

  • Tal y como se ha mencionado anteriormente, los niños pueden llegar a superar sus miedos infantiles por sí mismos con la ayuda de sus padres enfrentándose juntos a ellos. Las estrategias que más van a poder ayudarte en casa son:
  • No infravalores o ignores su miedo: que sea un miedo evolutivo no significa que no tengas que escucharle o darle la importancia que se merece. Si él lo está pasando mal, debes tenerlo en cuenta y ayudarle, aunque en ese momento no te parezca algo a lo que tener miedo. Decirle frases como: “No tengas miedo porque no pasa nada” no le van a ayudar, necesita consejos concretos.
  • Anímale a que se enfrente a su miedo poco a poco, pero no le fuerces a ello porque sólo generarás que el miedo se acentúe. Lo mejor es que vaya marcando su ritmo, pero siempre quiera seguir avanzando. Quizás lo que más va a ayudarte son los libros o sus dibujos animados dónde aparezcan superando sus miedos, no necesariamente tiene que ser su miedo en concreto para que él se dé cuenta de que se puede superar. De la misma forma que a veces un niño puede tener miedo por lo que ha visto, también puede aprender estrategias viendo cómo otras personas lo superan.
  • Elógiale cada vez que trate de superarlo, aunque consideres que es poco, cualquier avance será positivo y eso fortalecerá su autoestima y sus ganas de progresar. Si pasas por alto esos momentos en los que él considera que se ha esforzado, probablemente se dará por vencido y no vuelva a intentarlo.
  • Mantén la calma y ofrécele seguridad: si tú le estás constantemente protegiendo de su miedo, comprenderá que tiene motivos para tener miedo, ya que tú como adulto deberías ser el que le aportara tranquilidad. A ti no te debe ver sobrepasado por la situación, enfadándote o sufriendo, ya que si ve ese tipo de conductas en ti sólo conseguirás acentuar su miedo y lo importante es que vea que la persona que le ayuda está convencida de que puede conseguirlo.

Fuente: www.hola.com


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