Ser desordena puede esconder problemas en tu vida



Las montañas de propaganda postal y clósets a reventar no sólo molestan la vista, sino que también pueden aumentar la ansiedad.

“El desorden hace imposible acabar algo a tiempo”, dice Barry Izsak, fundador de Arréglalo Todo, de Austin, Texas.

“Como resultado, fallamos en los plazos de entrega, olvidamos citas y molestamos a nuestros amigos y compañeros de trabajo, lo cual provoca un estrés que hace más difícil organizarnos. Es un círculo vicioso”.

Sin embargo, los desórdenes a menudo atienden un propósito subconsciente:

“Esconden problemas en nuestras vidas que no queremos enfrentar”, dice Sheila McCurdy, dueña de Alto al Desorden, en Upland, California. Reconocer el origen del problema es el primer paso para mantenerte organizada y librarte de la basura.

  1. Estás evitando algo

Por ejemplo, las facturas y los estados de cuenta pueden estarse acumulando porque no quieres enfrentar problemas de dinero, dice Ramona Creel, fundadora del sitio de Internet Onlineorganizing.com.

“La gente piensa que si se organiza va a descubrir que sus finanzas son un desastre. Y entonces tendrán que cambiar sus hábitos de consumo”.

De forma similar, una cliente de Creel que estaba vendiendo su casa, la mantenía tan poco presentable que los agentes inmobiliarios se rehusaban a mostrarla. “En realidad, mi cliente no quería mudarse, y el desorden era su forma de mantenerse allí”.

  1. Le temes al fracaso

“Tengo clientes que me han dicho: ‘Si tan sólo fuera organizado, volvería a la universidad o terminaría la propuesta de un libro’”, dice Stephanie Denton, dueña de Denton & Company, una compañía de organización en Cincinnati.

Pero el desorden les impide intentar su sueño. “Si fallaran, la culpa no sería más que de ellos mismos. Es más fácil culpar al desorden”.

  1. Has cambiado, pero no estás lista para ello

“Las posesiones nos permiten aferrarnos a una parte de nosotros que no estamos listos para ceder”, dice McCurdy, de Clutter Shop.

A menudo, la ropa es la culpable: conservar prendas “ajustadas” que tienes la esperanza de poder volver a usar, muestra que estás insatisfecha con los kilos que has aumentado. Y aferrarte a la ropa que te queda grande es señal de que estás harta del ejercicio o de las dietas.

Pero la ropa vieja puede minar sutilmente tu identidad. “Ver la ropa ‘ajustada’ te convencerá silenciosamente de que estás gorda”, explica McCurdy. “Ver la ropa ‘holgada’ después de bajar de peso, puede ayudarte a recaer en los viejos hábitos alimentarios”.

  1. Quieres alejarte

¿No puedes ofrecer una cena porque tu casa es un chiquero? Muy en el fondo quizá quieras alejarte de tus amigos y de tu familia, e incluso de las personas que viven en tu casa.

“Las mujeres pueden no hacer los quehaceres del hogar deliberadamente si tienen problemas con sus esposos”, dice Sandra Felton, fundadora de Desordenados Anónimos y anfitriona de un grupo de conversaciones en línea, Parejas de Desordenados, con 127 miembros enredados en disputas maritales relacionadas con el desorden.

“A menudo, el hogar es donde las mujeres tienen poder, de modo que ésta es una forma de expresar su hostilidad”, dice Felton. Pero estas tácticas pasivas-agresivas rara vez solucionan los problemas. En vez de eso, alimentan el fuego; Felton ha visto casos en los que la falta de organización conduce al divorcio.

  1. Te aferras a alguien

Aunque es normal guardar recuerdos de un ser querido que murió o se mudó recientemente, mantener demasiados puede evitar que sigas adelante, ya sea para buscar nuevos amigos o una nueva vida profesional.

“Cuando tienes muchos ‘recordatorios mentales’, te distraes y te sientes abrumada”, dice Denton.

“Un cliente cuyos hijos se fueron a la universidad, guardó toda la ropa que usaban”, dice Creel. “Esas personas no se dan cuenta de que sus recuerdos no estén en esos objetos, sino en ellos”.

¿Eres una persona que normalmente tiene desorden en su hogar o trabajo?

Fuente: mx.selecciones.com

 


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