Consejos para entender a los ‘niños malos’

Puede suceder que nuestro hijo sea agresivo, como consecuencia, las demás madres pueden tomar la decisión de evitar que sus hijos jueguen con el nuestro.



Una vez hemos identificado que la actitud del niño es problemática, deberemos tener claro que probablemente exista una razón para ello. Como padres, nuestro primer deber será esforzarnos al máximo en entender a nuestro hijo.

Un niño se porta mal cuando tiene la necesidad de reaccionar a un cambio de cualquier tipo. Muchas veces se trata de un cambio que pasa desapercibido para los padres, pero, en ocasiones, son cambios que les afectan profundamente: el nacimiento de un hermanito, un cambio de colegio, una mudanza, la aparición de una alergia o la identificación por parte de un médico de cualquier condición o afección, entre otros.

En estos casos, es muy aconsejable acudir al colegio para hablar con el tutor de tu hijo para saber más sobre su comportamiento en el aula, así como preguntar por las posibles dificultades con las que puede estar enfrentándose en entornos alejados de casa: grupos de amigos, centro donde realiza una extraescolar, etc.

También debemos tener en cuenta que, en ocasiones, el niño se porta mal debido a la mala educación de los padres. Si es así, deberemos preguntarnos: ¿estamos siendo demasiado permisivos? ¿Estamos sobreprotegiéndolo demasiado? ¿Deberíamos tener más paciencia?

Analiza la situación es necesario que hagamos una reflexión sobre la actuación de nuestro hijo. Debemos intentar ponernos en su lugar y averiguar las causas que hacen que se comporte de una forma no amigable con sus compañeros de juego.

Habla con las madres de sus compañeros, antes de adoptar una actitud sobreprotectora con nuestro hijo, es bueno que las madres de los otros niños nos cuenten su propio punto de vista y cómo perciben sus hijos al nuestro.

Habla con tu hijo déjale que se exprese en la medida de lo posible, que te cuente sus razones para tener una actitud poco sociable, que sienta tu cariño y apoyo pero que comprenda que para él será más divertido jugar con niños de su edad e integrarse en actividades compartidas.

Llamar la atención es la principal razón del mal comportamiento de los niños. La actitud agresiva o inadecuada forma parte del desarrollo normal de una persona en edad infantil, pues responde a su necesidad de explorar el entorno, mantener sus primeras relaciones personales o dar rienda suelta a su imaginación infinita. Y son precisamente los niños especialmente audaces, valientes y curiosos los que suelen recibir los calificativos de traviesos, trastos, movidos, bichos, terremotos e, incluso, “malos”.

De hecho, la mayoría de las veces, cuando un niño se porta mal, lo está siendo inconscientemente. Por ello, debemos tener especial cuidado en intentar no etiquetarlo como un “niño malo” o someterlo a constantes castigos.


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