¿El amor es egoísta?



El egoísmo en la relación de pareja no es bueno. Una persona que constantemente piense en sí mismo sin contar con su pareja puede ser debido a que aun no está acostumbrado a compartir sus cosas, su tiempo, su espacio o su vida con otra persona, o simplemente porque no está lo suficientemente enamorado (a) como para renunciar a su independencia.

Cuando nos encontramos en una relación, damos todo por esa persona, buscamos su bienestar, todo sin interés.

Cuando queremos conquistar el amor de alguien, tendemos a revelar lo mejor de nuestra personalidad, tratamos de que esa persona nos encuentre sumamente agradables, y para ello, también ocultamos nuestros defectos. Aquí está la parte egoísta del amor, cuando buscamos que sea correspondido.

Si lo vemos por el lado bueno el amor no es puramente desinteresado. Cuando vivimos una relación, buscamos la felicidad de nuestra pareja y la nuestra. Todo el tiempo tratamos de hacerlo feliz, de acompañarlo en las cosas que le gustan y disfruta. Su felicidad hace a la nuestra, y es allí donde aparece el egoísmo.

La idea de mantener una relación de pareja es no centrarse tanto en uno mismo, ni tampoco en la pareja, es un equilibrio.

Hay personas que se comprometen a tener una relación de pareja y no cumplen su papel como miembro de ella, sino que se centran en sus propias necesidades, en que ellos sean los únicos que se sienten amados y valorados en la relación sin importar como se siente la otra persona, no es justo.

Si estás en una relación donde tú pareja, trata de compartir con alguien que te brinde su amor, amistad y esté dispuesto a luchar por la relación para que esta vaya a mejor.

Cuando amamos, estamos siendo egoístas, porque necesitamos de la existencia de esa persona, de su compañía, de sus momentos, sus miradas, sus abrazos, y su atención.

Por el contrario, si no fuéramos egoístas, estaríamos al lado de una persona a la que no amamos por su bienestar, para que ella fuera feliz, renunciando cada uno al placer de su propia felicidad. Pero nadie renuncia al placer de su felicidad por otra persona, porque nadie elige lo que no quiere, sino lo que desea, por su bienestar, por su propia satisfacción personal, compartir la vida con la persona a la que se ama, porque nos hace sentir dichosos y felices.

Fuente: www.solonosotras.com

 


Tu preferencia es nuestra principal motivación, si te gustó esta nota, ayúdanos a compartirla