Existe la comunicación telepática en la pareja



Para muchas parejas que conozco, el domingo es un día endemoniado. Tiene esa dualidad de ser una jornada de libertad laboral pero al mismo tiempo es la que anticipa a la peor de ellas, el temido “lunes”. Comenzando el ciclo dominical con esta perspectiva, algunas duplas eligen quedarse en casa para venerar al “dolce far niente”, muchas otras, prefieren ir de paseo a lugares donde otra gente también se encuentra haciendo lo mismo.

Cualquier lugar atestado de personas que deambulan como zombies intentando seguir desconectando el cerebro del yugo semanal, es un escenario propicio para que las parejas de enamorados desarrollen facultades telepáticas.

La gran mayoría de investigadores coinciden en que todo el mundo posee capacidades psi en potencia, y los más famosos practicantes de actividades psi han desarrollado sus dotes por sí mismos. Muchas otras personas van mucho más allá de toda investigación y afirman que la telepatía entre parejas solo es posible si se tratan de “almas gemelas”.

La telepatía entre partes vinculadas es muy diferente a estar en sintonía con alguien y anticiparse a sus pensamientos o sentimientos. Muchas parejas, si viven juntos por un largo período de tiempo, comienza a reflejar los pensamientos del otro. Pero con un alma gemela es más que eso, mucho más y podría ser descrito incluso como paranormal. La telepatía en parejas va mucho más allá de compartir gustos, la misma música, poesía, pintura o los mismos tonos de colores.

En situaciones donde existe gran diversidad de oferta de distracción y múltiples atracciones, el hecho de poder establecer una conexión mental con el otro, es una ventaja increíble a la hora de seleccionar para qué lado ir, qué lugar merece quedarse un rato más o cuándo es el momento indicado para retirarse satisfecho sin resquemores porque alguno se quedó con ganas de más.

Al mismo tiempo, si por alguna razón deben separarse, la misma conexión psíquica entre enamorados podría llevarlos a un punto en común y de ese modo facilitar el reencuentro.

Conocemos casos de parejas que sueñan lo mismo durante la misma noche, ya sea que compartan la cama o duerman en lugares diferentes. Es lo que llamamos percepción extrasensorial (ESP por sus siglas en inglés). No se sabe cómo se produce, pero de que existe, no habría dudas. ¿Cómo podemos saber lo que otra persona piensa? ¿Cómo podemos sentir que alguien nos mira? ¿Cómo sabemos que el teléfono está a punto de sonar?

Según algunos estudiosos del tema, existen dos tipos de telepatía:

La instintiva se basa en los impactos de energía que provienen del cuerpo etérico (definen a “etérico” como un cuerpo de energía formado por finísimos hilos de luz, que se entrelazan formando algo así como una red intrincada que funciona como el intermediaria entre el físico y los demás cuerpos que integran al ser humano) Se expresa generalmente en frases como “tengo el presentimiento de” y es la telepatía que suele darse entre madre-hijo, hermanos gemelos, esposos; y en términos generales, entre quienes tienen un fuerte vínculo afectivo.

La intuitiva es en cambio una telepatía que muy pocos tienen y, según comentan los que investigan los temas vinculados, requiere cierto grado de evolución espiritual y de entrenamiento en la meditación.

Según algunos científicos, la telepatía se ve como un entrelazamiento en la biología cuántica. Cuando las cosas están correlacionadas a distancia sin energía transferida entre dos puntos. Expertos parapsicólogos, afirman que no existe explicación de cómo pudo ocurrir, pero dicen que por lo menos ya no es visto como imposible.

Cuando las frecuencias de dos o más personas se sincronizan, el resultado puede ser una conexión psíquica maravillosa, como la que logran las parejas enamoradas o los grupos de oración. Ese encuentro de frecuencias hace posible el amor a primera vista. En otras parejas, esta sincronización se produce con el tiempo. Así se produce la telepatía (o comunicación mental) entre padres e hijos y hermanos.

Lo cierto es que no es infrecuente la sensación compartida con un ser amado, de que por alguna extraña razón existe cierta comunicación inexplicable, que de algún modo u otros sirve para convencernos aún más que entre nuestra “media naranja” y uno mismo, se desarrolla otra manera más de comunicación, un vínculo misterioso y fascinante.

Fuente: www.sebas4nier.tumblr.com

 


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