¿Estamos preparados para ser padres?

Que levanten la mano quienes no se preguntaran si estaban listos para ser padres antes de ejercer oficialmente como progenitores.



Cuando se piensa en planificar un embarazo, como aquellas veces que se da sin buscarlo, el miedo más grande es saber si estamos preparados para ser padres. Es que no existen técnicas únicas ni manuales sobre los cuales se pueda dar un examen para comprobarlo. Hombres y mujeres de todo el mundo en algún momento de sus vidas pasan por esta duda. Y es normal que suceda, en definitiva, se está pensando en un ser totalmente indefenso que dependerá de uno.

Estar preparados para ser padres significa asumir un compromiso integral para el resto de sus vidas. Y no todos logran ser conscientes de esto en una edad temprana. Aunque existen hombres y mujeres que se sienten naturalmente listos y están dispuestos a recibir un hijo siempre. Tiene que ver con el carácter de cada persona, con sus sueños y con su capacidad de desarrollo personal.

Existen personas que consideran que un hijo debe llegar cuando el resto de su vida está organizada. Algo así como el broche que complementa una carrera profesional o un trabajo seguro, una casa y un auto. Su idea se basa en tener los medios necesarios para darle al hijo los mejores cuidados. Sin embargo, también es muy común que al lograr objetivos se pongan otros y así nunca crean que sea el momento ideal.

Estar preparados para ser padres no es únicamente tener un bienestar estructural o económico para recibirlos. Sino que es tener la capacidad emocional para cambiar por completo esa vida que armaron. Porque un hijo modifica los horarios, las salidas, las relaciones familiares y hasta el tiempo que se tienen para los padres como personas individuales.

En las conversaciones de pareja su opinión cambia y reconocen que tal vez nunca tengan todo lo material que soñaron. Se atreven a hacer hipótesis sobre la llegada de un niño al hogar y la manera en que se organizarían. Reconocen lo felices que son algunas familias con menos metros cuadrados y el amor de sus pequeños. Incluso, en ocasiones, sienten deseos de ocupar su lugar.

Se descubren pensando en posibles nombres para el bebé, el sexo y la vida que llevarán. Incluso comienzan a leer libros o artículos sobre la paternidad. Se sensibilizan con noticias de pequeños en desgracia y hasta piensan en la adopción inmediata. El corazón indica que están preparados para ser padres.

La vida organizada que tanto buscaban los aburre y están dispuestos a cambiarla por completo. Porque todos saben que convivir con un hijo altera todos los ritmos. Las horas de sueño en la noche se darán por intervalo y se suspenderán algunas salidas. Las horas dedicadas a la oficina serán las que determina la Ley porque hay que volver temprano para cuidar de ellos.

Incluso, tendrán que convencerse de que: visitas al pediatra, reuniones en el colegio y otras actividades tendrán la prioridad. A pesar de evaluar todo no les disgusta la idea y pueden imaginarse en ese rol, entonces están preparados para ser padres.

Una noche creen tener la convicción de estar listos y se ilusionan con la idea. Pero a la mañana siguiente surgen nuevas dudas y otra vez empiezan a deliberar. Es totalmente normal y está muy bien que suceda. Significa que están preparados para ser padres responsables. Ninguna persona puede decir que sabe con exactitud todo lo que es necesario para cumplir el rol. Si lo hace, cae en la soberbia y no es una cualidad que sea buena compañera.

Para ser padres lo importante es estar seguros de que lo harán con amor y responsabilidad. El resto, se logra con el transcurrir juntos ese hermoso camino de la relación más fiel que tienen los humanos.

Fuente: www.mejorconsalud.com


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